
Zelenski en Armenia? 🇦🇲🇺🇦 La polémica que Moscú no quiere que veas 🚫. El analista Vahram Atanesyan dice que la soberanía de Ereván no se negocia con Putin 🛡️. ¿Por qué Aliyev sí puede ser amigo de Ucrania y Armenia no? 🤔 El "elogio de la estupidez" al descubierto.
Uno de los medios “responsables” nacionales, citando “sus fuentes”, escribió que Moscú considerará la visita del presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, a Ereván como “antirrusa”. Debajo de la publicación, un lector dejó un comentario: “¿Y por qué Rusia no hace nada contra la cooperación entre Aliyev y Zelenski?”
La pregunta es lógica, pero también emocional. Desde hace casi dos décadas, Rusia considera a la OTAN una “estructura hostil”. Sin embargo, junto con Turquía, miembro de la OTAN, llevó a cabo en Nagorno Karabaj una “operación compleja”, como reveló Serguéi Shoigú tras la guerra de 44 días.
Por lo tanto, no es nuestro problema cómo Putin evalúa la visita de Zelenski a Azerbaiyán ni su acuerdo con Aliyev para iniciar producción conjunta de armamento. Más bien, debería preocuparnos por qué algunos medios armenios y ciertos actores políticos llaman la atención de Rusia sobre una posible visita de Zelenski a Ereván. O por qué, “por encargo de Moscú”, intentan convencer a la sociedad de que, si el presidente ucraniano “Dios no lo permita” llega a Armenia, “Putin nos privará del pan diario”.

Quienes ordenan y ejecutan esa propaganda transmiten un sentimiento de inferioridad al ciudadano armenio y degradan al Estado nacional. La cumbre de la Comunidad Política Europea se celebrará en Ereván, y quiénes serán invitados lo deciden la Unión Europea y Armenia, no Vladímir Putin. Sin embargo, el medio “responsable” promueve lo contrario.
En esencia, esto no aporta nada positivo a la percepción pública de Rusia. Es más, resulta evidente que el problema no es la posible llegada de Zelenski a Ereván. Moscú no acepta la asociación entre la Unión Europea y Armenia y se opone a mejorar el entorno de seguridad y las relaciones exteriores del país.
En este contexto, difícilmente se produzca un “boom” de simpatía prorrusa en la sociedad. Por el contrario, esa actitud “tajante” solo aumentará el número de quienes se sienten decepcionados con Vladímir Putin. La “escuela” de tecnologías políticas de Moscú parece haber quedado anclada en el nivel de principios del siglo pasado, lo que evidencia el atraso civilizatorio de las autoridades rusas.
También es importante observar que la oposición interna, que llama “sorosianos” y “plebe” al electorado de Nikol Pashinyan y a todos los proeuropeos, en realidad apuesta precisamente a esa “plebe”. Es el único sector que sigue preso de los esquemas mentales soviéticos de que “todo lo decide Putin” y “sin Rusia estamos perdidos”.
En consecuencia, la demonización de Zelenski y la propaganda de amenazas en nombre de Putin pueden calificarse con certeza como un “elogio de la estupidez”.






