
Tradición viva: Vakıflı, el único pueblo armenio de Turquía, celebra la Fiesta de la Asunción tras la restauración de su iglesia.
La aldea de Vakıflı, ubicada en el distrito de Samandağ y reconocida como el único pueblo armenio que subsiste en Turquía, se convirtió en el epicentro espiritual de la región al acoger las celebraciones de la Fiesta de la Asunción de la Virgen María.
El servicio religioso, cargado de simbolismo y tradición, se llevó a cabo en la histórica Iglesia de la Virgen María. La liturgia fue presidida por el Patriarca de los Armenios de Turquía, Sahak II Maşalyan, junto al Supervisor de las Comunidades Armenias de Anatolia, Avedis Tabaşyan. Los líderes religiosos aprovecharon su estancia en la región para oficiar también el último servicio litúrgico antes de iniciar las esperadas obras de restauración en la Iglesia Armenia Karasun Manuk, situada en la cercana localidad de Iskenderun.
A la emotiva ceremonia de la Asunción asistieron destacadas personalidades, entre ellas Aram Kuran, miembro del Consejo Presidencial de Políticas Culturales y Artísticas de Turquía, además de cientos de fieles y ciudadanos llegados desde diversas provincias del país y del extranjero. Entre cantos de himnos tradicionales, la congregación encendió velas y elevó oraciones en un ambiente de profunda alegría festiva.
Durante su sermón, el patriarca Sahak II Maşalyan conmovió a los asistentes al recordar el esfuerzo de la comunidad por preservar su legado e identidad en la región:
«Nos esforzamos por mantener viva nuestra cultura armenia en Anatolia, en la aldea de Vakıflı, la única aldea armenia de nuestro país. Como saben, nuestra iglesia sufrió daños durante el terremoto, pero fue reparada y reabierta al culto el año pasado. Oramos para que Dios nos colme de bendiciones», expresó el líder eclesiástico, instando a los feligreses a compartir el sustento con los más necesitados.

Al concluir la misa, los sacerdotes distribuyeron el “pan sagrado” entre todos los asistentes. Posteriormente, las autoridades religiosas se trasladaron al atrio del templo, donde se encontraban los tradicionales calderos negros utilizados para la preparación del hirise, un plato ceremonial dulce que se cocina tradicionalmente para esta festividad.
Tras realizar una oración comunitaria para pedir prosperidad y bendición sobre las cosechas, los organizadores distribuyeron porciones de hirise y uvas recién recolectadas entre los feligreses, consolidando un año más una festividad que mantiene unidos los lazos culturales y espirituales de la comunidad armenia en Anatolia.






