
🎓 Turquía usa becas para exportar su narrativa política 🕌 Estudiantes extranjeros, presentes en actos por el golpe de 2016 🕵️ Un plan sugirió instruir a becarios en temas de inteligencia 🌍 La educación, convertida en poder blando de Erdogan
Turquía integra cada vez más a estudiantes internacionales en programas estatales de propaganda política. El objetivo es promover el discurso del presidente Recep Tayyip Erdoğan y contrarrestar a los disidentes en el exilio.
Los estudiantes internacionales que estudian en Turquía se integran cada vez más en programas patrocinados por el Estado. Estas iniciativas promueven los discursos políticos del gobierno de Erdoğan, según denuncia el periodista Levent Kenez.
El uso de fondos públicos para influir políticamente sobre becarios extranjeros genera críticas. Las iniciativas retratan a los opositores y a los movimientos disidentes en el exilio como amenazas para el Estado.
Instituciones como la Presidencia para los Turcos en el Extranjero y Comunidades Afines (YTB) ampliaron sus actividades. También lo hizo la Fundación Turca Maarif, que integra a estudiantes extranjeros en ceremonias oficiales.
Las autoridades turcas defienden estas iniciativas como educación cívica y diplomacia pública. Las presentan, además, como esfuerzos para fortalecer el entendimiento cultural internacional.
La conmemoración anual del fallido golpe de Estado del 15 de julio de 2016 es uno de los ejemplos más destacados. Ese hecho se convirtió en un pilar del legado político de Erdoğan.
Los estudiantes internacionales se integran en las ceremonias oficiales, las visitas a museos y los seminarios. Esos espacios presentan la versión oficial del gobierno sobre el golpe de Estado.
Estos programas suelen señalar al movimiento liderado por el clérigo Fethullah Gülen como el responsable del intento golpista. Ankara cataloga a ese movimiento como organización terrorista.
El movimiento Gülen, en cambio, afirma que el golpe fue una operación de falsa bandera. Sostiene que fue orquestada por Erdoğan y la inteligencia turca para justificar una purga de disidentes.
La Fundación Maarif gestiona escuelas en decenas de países y organiza actividades educativas en Turquía. La entidad promovió abiertamente la participación estudiantil en las conmemoraciones de este año, según Nordic Monitor.
“La forma más significativa de preservar la memoria es transmitirla a las nuevas generaciones”, declaró la fundación por el aniversario. Su delegación y sus estudiantes visitaron el Museo de la Memoria del 15 de Julio en Estambul.
Allí conmemoraron a las víctimas del intento de golpe y rezaron tras recitaciones del Corán. Participaron estudiantes de escuelas Maarif de todo el mundo.
El propagandista progubernamental Nedim Sener escribió en X que hablaría el 16 de julio en una conferencia patrocinada por la YTB. Del encuentro participarían más de 100 estudiantes extranjeros que estudian en Turquía.
El aniversario del 15 de julio ocupa un lugar central en el discurso político de Erdoğan. Las conmemoraciones oficiales presentan los hechos como un momento que salvó la democracia turca.
Museos, documentales y programas educativos ofrecen una versión coherente. Esa versión enfatiza la resistencia nacional contra los golpistas.
Los críticos argumentan que estas conmemoraciones ignoran los debates más amplios sobre el golpe. Entre ellos, el prolongado estado de emergencia y el despido masivo de trabajadores públicos.
También señalan la detención de periodistas y figuras opositoras. Y los cambios constitucionales que consolidaron el poder en una presidencia ejecutiva.

Las agencias gubernamentales describen cada vez más a la educación como un instrumento de influencia internacional. Documentos públicos muestran que Ankara considera a estudiantes y diáspora como activos estratégicos.
Abdullah Eren, entonces presidente de la YTB, compareció ante una comisión parlamentaria en 2024. Afirmó que la agencia anima a la diáspora turca a participar en la política de sus países de acogida.
El plan estratégico 2024-2028 de la YTB busca fortalecer los lazos entre Turquía y las comunidades en el extranjero. El documento considera la participación de la diáspora como un elemento de diplomacia pública.
El énfasis estatal en la educación también alcanza a los turcos que estudian en el extranjero. Un artículo de julio de 2025 en la revista Communication and Diplomacy los definió como “ciudadanos diplomáticos”.
Ese artículo proponía formar a esos estudiantes en diplomacia cultural y comunicación en redes sociales. También sugería instruirlos en participación de la diáspora y conocimiento de inteligencia.
Entre sus recomendaciones figuraba cooperar con la Organización Nacional de Inteligencia (MİT). El objetivo sería instruir a los estudiantes sobre actividades de inteligencia extranjera.
Esa propuesta no fue adoptada como política oficial del gobierno turco. Sin embargo, los observadores señalan que refleja un discurso estatal que presenta la educación como poder blando.
Las autoridades turcas describen las becas YTB y las escuelas Maarif como diplomacia pública estándar. Los críticos, en cambio, sostienen que la carga política del 15 de julio compromete la independencia académica.






