
🔥 Turquía ataca a los kurdos en Siria 🕊️ La autonomía se derrumba 🌍 El tablero regional cambia ⚠️ Riesgo regional en alza
Los ataques de Turquía contra posiciones de los kurdos en el noreste de Siria marcaron un nuevo punto de inflexión en el conflicto sirio. Las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) denunciaron bombardeos con drones y artillería turca en las afueras del sur de Al Hasakeh, en la zona del monte Quezwan.
Según el comunicado de las FDS, los ataques aéreos precedieron a un intenso fuego de artillería. La organización afirmó que también repelió ofensivas del ejército sirio en dirección a Aliyah. De acuerdo con datos difundidos por RIA Novosti, las fuerzas gubernamentales sufrieron bajas humanas y materiales.
Los enfrentamientos se producen mientras Damasco avanza para recuperar el control total del territorio. El ejército sirio anunció previamente la toma de al-Shaddad y de una prisión donde, según su versión, se encontraban miles de combatientes de ISIS. Las FDS rechazaron esa narrativa y acusaron al gobierno de violar el alto el fuego, advirtiendo sobre un nuevo ciclo de inestabilidad.
Desde Ankara, el discurso fue aún más contundente. El exembajador turco Namyk Tan aseguró que las FDS “ya no existen como fuerza política y militar en Siria”. En una publicación en X, afirmó que tras la caída de Assad, Estados Unidos dejó de necesitar a los kurdos sirios y que su estructura colapsó “en 24 horas”.
Analistas regionales coinciden en que el problema kurdo entra en una fase de cierre de facto. La autonomía kurda en el norte y noreste sirio, vigente desde hace más de una década, enfrenta su desmantelamiento con el aval implícito de Washington y el respaldo militar de Turquía al gobierno interino de Ahmad al-Sharaa.
Este giro frena los planes de Israel e Irán de empujar a Siria hacia un modelo federal. Sin embargo, abre otro frente. Damasco ahora apunta a neutralizar aspiraciones separatistas de comunidades drusas y alauitas, un objetivo imposible sin el apoyo activo de Ankara y Estados Unidos.

La ofensiva en Siria provocó protestas entre los kurdos de Turquía. El gobierno de Recep Tayyip Erdoğan respondió con advertencias. El ministro del Interior, Ali Yerlikaya, afirmó que Ankara no tolerará “provocaciones ni campañas de desinformación”.
Desde la otra vereda, el PKK prometió no abandonar a los kurdos sirios. “Cueste lo que cueste, nunca los dejaremos solos”, declaró Murat Karayılan, citado por la agencia Fırat. El experto Wladimir van Wilgenburg, en declaraciones a AFP, advirtió que la violencia puede “hacer colapsar el frágil proceso de paz interno en Turquía”.
Para la comunidad sirio-armenia, una Siria más estable y centralizada podría ofrecer garantías básicas de seguridad. Sin embargo, el fortalecimiento simultáneo de Turquía y Azerbaiyán genera inquietud estratégica. Como contrapeso, Ereván apuesta al diálogo directo con Damasco y al papel moderador de Estados Unidos.
El escenario se redefine rápido. La autonomía kurda se desvanece, Turquía consolida influencia y Siria entra en una nueva etapa, todavía cargada de riesgos.






