
🗣️ “La autonomía no es el objetivo, es el medio”. Boris Talyshinsky detalla las razones del reclamo talysh y denuncia políticas de asimilación en Azerbaiyán.
El historiador y activista de derechos humanos Boris Talyshinsky explicó las razones detrás de las demandas de autonomía del pueblo talysh, y aseguró que no buscan destruir el Estado de Azerbaiyán, sino detener un proceso acelerado de asimilación.
En una serie de publicaciones en Facebook, Talyshinsky sostuvo que la cuestión autonómica surgió tras años de problemas ignorados. Según afirmó, la identidad talysh enfrenta una política sistemática de exclusión impulsada desde el poder estatal en Azerbaiyán.
Talyshinsky señaló que la principal causa del reclamo es la amenaza real de asimilación. Aclaró que este proceso no ocurre de manera natural, sino que responde a decisiones políticas concretas. Según explicó, la identidad talysh fue expulsada del espacio público y su existencia étnica comenzó a presentarse como un problema.
El historiador advirtió que esta estrategia erosiona la presencia cultural y reduce la visibilidad del pueblo en la vida política y social del país.
Otro eje central de su denuncia apunta a la eliminación sistemática de la historia talysh de los manuales escolares y de la producción académica oficial. Talyshinsky sostuvo que negar la historia implica anular la subjetividad política y cultural de una comunidad.
Según explicó, cuando un pueblo pierde su relato histórico, también pierde herramientas para defender sus derechos.

Talyshinsky también alertó sobre la ausencia de educación en lengua materna. Remarcó que no existen programas estatales, ni formación de docentes, ni políticas lingüísticas sostenidas para el idioma talysh.
Esta situación, afirmó, empuja a la lengua hacia la desaparición y acelera el proceso de asimilación cultural.
La situación socioeconómica de la región de Talysh ocupa un lugar clave en su análisis. Según Talyshinsky, la falta de inversiones y las oportunidades limitadas provocan migración forzada, lo que debilita aún más el tejido comunitario.
Ese vaciamiento poblacional, sostuvo, facilita la pérdida de identidad colectiva.
El activista denunció que nunca existió un diálogo genuino entre el Estado y el pueblo talysh. Afirmó que la respuesta oficial se basó en presión de las fuerzas de seguridad, intimidación y criminalización del activismo.
Según Talyshinsky, convertir reclamos políticos en amenazas a la seguridad nacional bloquea cualquier salida institucional.
En su conclusión, Boris Talyshinsky remarcó que la autonomía no es un fin, sino un instrumento de protección cultural, lingüística y social. Aseguró que, si el Estado hubiera ofrecido canales legales y diálogo real, la demanda no habría surgido.
También subrayó que exigir mecanismos contra la asimilación no equivale a separatismo. Según afirmó, el separatismo aparece cuando se ignoran los problemas y se excluye sistemáticamente a una comunidad del debate público.






