
Se cumplen 38 años de Sumgait. Armenia rinde homenaje a las víctimas y denuncia impunidad histórica. El recuerdo vuelve al centro del debate regional. ¿Puede haber reconciliación sin justicia? #Cáucaso #DerechosHumanos
Este 27 de febrero, Armenia conmemoró el 38º aniversario de los pogromos de Sumgait, una de las páginas más oscuras del conflicto en el Cáucaso. El Ministerio de Asuntos Exteriores reafirmó su llamado a la memoria, la justicia y la paz duradera.
Las masacres comenzaron el 27 de febrero de 1988 en la ciudad azerbaiyana de Sumgait y se extendieron durante tres días. Tropas soviéticas ingresaron recién el 29 de febrero. Las cifras oficiales de la Unión Soviética hablaron de 32 muertos. Fuentes armenias sostienen que el número real fue mucho mayor.
En su declaración publicada en X, el Ministerio de Asuntos Exteriores de la República de Armenia afirmó: “En estos días de conmemoración de las víctimas de la masacre de Sumgait organizada por las fuerzas de la República Socialista Soviética de Azerbaiyán en 1988, rendimos homenaje a la memoria de cientos de armenios que fueron asesinados”.
El comunicado agregó que alrededor de medio millón de personas fueron desplazadas por la fuerza entre 1988 y 1991. También subrayó que la memoria “reafirma nuestra responsabilidad conjunta de proteger los derechos humanos, rechazar el odio y el discurso de odio, mientras trabajamos inquebrantablemente por la reconciliación y la paz duradera”.
La Cancillería sostuvo que los crímenes no recibieron una evaluación jurídica adecuada. Según el texto, esa impunidad alimentó nuevos episodios de violencia contra la población armenia en la entonces República Socialista Soviética de Azerbaiyán.

La Embajada de Estados Unidos en Armenia también publicó un mensaje conmemorativo. “Hoy nos unimos a los armenios en luto y homenaje a aquellos que perdieron la vida en Sumgait en 1988”, expresó la representación diplomática.
El recuerdo de Sumgait marcó el inicio de una espiral de violencia que transformó el equilibrio regional en el Cáucaso Sur. Para Ereván, la falta de justicia abrió el camino a nuevas persecuciones y desplazamientos masivos.
Treinta y ocho años después, la herida sigue abierta. El debate sobre memoria, impunidad y reconciliación continúa en el centro de la agenda política armenia.






