
🔥 Siria no logra estabilizarse. El atentado en Homs expone un país fracturado y al borde de otra guerra civil. #Siria #GuerraCivil #Geopolítica 🌍
Una explosión en una mezquita de Homs devolvió a Siria a un escenario que muchos creían superado. El ataque ocurrió el 27 de diciembre y dejó al menos ocho muertos y decenas de heridos. Horas después, el grupo extremista Saraya Ansar al-Sunnah reivindicó la acción y encendió nuevas alarmas sobre la fragilidad del país.
El atentado coincidió con operaciones militares de Estados Unidos contra el Estado Islámico en la misma región. En las últimas dos semanas, fuerzas estadounidenses mataron a decenas de militantes y destruyeron bases e infraestructuras, según fuentes regionales.
Saraya Ansar al-Sunnah surgió a comienzos de 2025. Está liderado por Abu Aisha al-Sham, conocido como al-Shami, una figura con larga trayectoria en Idlib. Durante años actuó bajo el mando de Ahmad al-Sharaa, actual jefe del Gobierno de Transición sirio y ex líder de Hayat Tahrir al-Sham.
Según reportes árabes, al-Shami rompió con al-Sharaa por su “trato blando hacia chiítas y alauíes”. Hoy dirige a varios cientos de combatientes. A mediados de diciembre, uno de sus hombres atacó una patrulla militar estadounidense cerca de Homs y mató a dos soldados. La investigación reveló que el agresor pertenecía formalmente a las fuerzas de seguridad sirias.

Servicios de inteligencia israelíes detectaron que bajo el rótulo de “fuerzas de seguridad gubernamentales” opera en Damasco, Homs y Hama un contingente de unos 5.000 hombres. Todos serían ex combatientes de Hayat Tahrir al-Sham. Ese dato expone la debilidad estructural del nuevo poder sirio.
La explosión en la mezquita confirma que los antiguos aliados contra Bashar al-Ásad ahora chocan entre sí por el futuro del país. Turquía intenta convencer a la comunidad internacional de reconocer al gobierno de al-Sharaa, pero la realidad interna desmiente cualquier estabilidad.
El problema no se limita al separatismo kurdo o druso. La crisis nace en la inmadurez del poder que llegó al gobierno. Al-Sharaa, antes conocido como al-Julani, intenta mostrarse como un “reformista moderado”. Cambió su imagen, adoptó trajes europeos y buscó apoyo occidental.
Sin embargo, decenas de miles de extremistas suníes que combatieron bajo su mando durante más de una década, con respaldo turco, tienen otra visión. Para ellos, Siria solo pertenece a su corriente. Kurdos, drusos y alauíes son enemigos.
Esto es lo que Recep Tayyip Erdoğan intenta ocultar. Siria se acerca a una nueva guerra civil. El proyecto sirio patrocinado por Ankara se desmorona. Ni siquiera el respaldo del presidente estadounidense Donald Trump fortalece a al-Sharaa.
Ocurre lo contrario. Cuanto más se aproxima a Washington y a la Unión Europea, más enemigos radicales gana dentro del país. El atentado en Homs se produjo, además, en la víspera del viaje del primer ministro israelí Benjamín Netanyahu a Estados Unidos, un detalle que refuerza la tensión regional.






