
🇦🇲🎖️ Hace 34 años, Armenia lograba lo imposible en Shushi. Hoy, la memoria de la "Boda en las montañas" es más necesaria que nunca.
Este 9 de mayo de 2026 se cumple el 34 aniversario de la liberación de Shushi, una de las operaciones militares más audaces de la historia armenia reciente. En 1992, la misión denominada “Boda en las montañas” logró lo que parecía imposible: recuperar la ciudad estratégica frente a una fuerza azerí superior en número y armamento.
Bajo el mando del comandante Arkady Ter-Tadevosyan, 1.800 voluntarios armenios lanzaron un ataque coordinado en cuatro direcciones contra 2.500 militares azeríes. La victoria de 1992 permitió romper el asedio sobre Stepanakert y conectar físicamente a Artsaj con Armenia a través del corredor de Lachín.
Aunque el asalto central es el más recordado, el éxito dependió del papel crucial de las Fuerzas de la Dirección Sur, lideradas por Samvel Babayan. En un frente de más de 20 kilómetros por terrenos montañosos cubiertos de nieve, diversos grupos de autodefensa rural aseguraron las alturas entre Lisagor y Zarysly.
Esta maniobra permitió controlar la carretera Shushi-Lachín y bloquear los refuerzos enemigos. El avance fue costoso y heroico, enfrentando condiciones climáticas extremas y ataques constantes desde los flancos. A las 4 de la mañana del 9 de mayo de 1992, el último soldado azerí abandonó la fortaleza, consolidando un símbolo de autoorganización nacional.

En 2026, el recuerdo de Shushi enfrenta un panorama sombrío debido a que la ciudad permanece bajo control azerí desde la guerra de 2020. Tras los eventos de septiembre de 2023, Armenia vive un profundo trauma nacional que ha transformado la victoria de antaño en una herida abierta.
La actual línea gubernamental ha desplazado el tema del Movimiento de Karabaj de la agenda oficial, priorizando una política de paz basada en el equilibrio post-guerra. Esta estrategia ha generado una fuerte discrepancia con la memoria pública, donde Shushi sigue siendo un pilar de la identidad que ninguna directiva puede borrar.
La sociedad armenia atraviesa un estado de ansiedad e inseguridad ante la evolución de la guerra moderna y la pérdida de sus antiguos referentes de seguridad. El sentimiento derrotista, alimentado por la falta de puntos de referencia claros, choca con la historia de resiliencia escrita en las montañas hace tres décadas.
Recordar Shushi hoy no es solo un acto de nostalgia, sino una necesidad para comprender que la historia no es estática. Para muchos, Shushi representa la capacidad de cambiar el curso de los acontecimientos incluso en los momentos más críticos, una fe que hoy se intenta reconstruir entre la historia y el olvido.






