Cómo decisiones políticas y negociaciones en secreto cambiaron la historia de Karabaj y marcaron el rumbo del conflicto contra Azerbaiyán

El secreto de Karabaj: las cartas, las negociaciones ocultas y el giro que cambió el conflicto. Por Klaus Lange Hazarian

Cómo decisiones políticas y negociaciones en secreto cambiaron la historia de Karabaj y marcaron el rumbo del conflicto contra Azerbaiyán

🔥 Exclusivo: claves ocultas del conflicto de Karabaj. Cartas, negociaciones secretas y un giro que alteró todo. ¿Qué aceptó Armenia? ¿Qué rechazó Azerbaiyán? 🟣 Documentos de Key West y el plan Lavrov al descubierto. Lectura imprescindible para entender el mapa actual.

La historia del conflicto de Karabaj (Nagorno-Karabaj) entró en una fase nueva cuando se revelaron materiales que muestran cómo Armenia, Azerbaiyán y Rusia manejaron propuestas que nunca se explicaron al público. Los documentos, las cartas y las declaraciones reconstruyen un proceso lleno de presiones, virajes estratégicos y decisiones que marcaron el futuro de la región. “Karabaj es Azerbaiyán, y punto”, declaró Ilham Aliyev el 3 de octubre de 2019 tras reunirse con Vladímir Putin. Esa frase resumió un giro que venía madurando desde muchos años antes.

La publicación de los documentos del proceso de negociación en el sitio oficial del Gobierno de Armenia desató un terremoto político. Los archivos revelan que los expresidentes Robert Kocharyan y Serzh Sargsyan afirmaron durante veinte años que la comunidad internacional veía a Karabaj fuera de las fronteras de Azerbaiyán. Sin embargo, las negociaciones avanzaban con un objetivo claro: que la soberanía sobre Nagorno-Karabaj regresara a Bakú. “Nos engañaron, mientras saqueaban a Armenia y a Artsaj”, denuncian voces que hoy revisan el expediente.

Los documentos muestran que todos los planes de mediación asumían que el estatus final debía negociarse con Azerbaiyán como titular legítimo. Esto desmiente el discurso interno que alimentó expectativas irreales en Armenia y en la diáspora durante dos décadas.

El primer grupo de archivos incluye las propuestas del Grupo de Minsk de la OSCE de 2016, resoluciones de la ONU, el documento de Kazán, el plan de Cracovia, la carta enviada por Sargsyan a Vladimir Putin y varias declaraciones conjuntas. Estos textos exponen que la devolución de cinco regiones a Azerbaiyán formaba parte de las primeras fases del acuerdo desde 2016.

Las renuncias ocultas que cambiaron el mapa

El primer quiebre ocurrió en 1998. El presidente Levón Ter-Petrosyan explicó en su renuncia que rechazó una variante propuesta por “fuerzas conocidas”, según relató Samvel Babayán. Ter-Petrosián contó que le exigieron defender una República de Nagorno Karabaj independiente de 8000 km², algo que no aceptó. “No voy a avalar esa propuesta”, dijo, y dejó el cargo.
El poder pasó a Robert Kocharián, quien ganó las elecciones meses después. La sucesión se presentó como un relevo natural, pero Moscú redefinió el tablero. Vardán Oskanián recordó que tanto él como el ministro Vazguén Sargsián fueron “convocados” a Rusia. En esa reunión, Yevgueni Primakov fue claro. “El cambio de poder no retira de la agenda la devolución de territorios”. La frase definió el nuevo marco.

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Cómo decisiones políticas y negociaciones en secreto cambiaron la historia de Karabaj y marcaron el rumbo del conflicto contra Azerbaiyán

A partir de esa señal, Ereván y Stepanakert aceptaron estudiar la fórmula de “Estado común”, inspirada en el modelo ruso para Transnistria. La OSCE presentó esa propuesta a las partes. Armenia y el Alto Karabaj la tomaron como base. Azerbaiyán la rechazó. La clave está en lo que significaba esa fórmula. Karabaj quedaba como entidad republicana dentro de las fronteras internacionalmente reconocidas de Azerbaiyán. En términos prácticos, una autonomía de alto nivel. Un año antes, esa idea había sido la línea roja que precipitó la salida de Ter-Petrosián.

Ese giro explica el “secreto de Karabaj”. En pocos meses, el nuevo gobierno abandonó su programa para lograr el reconocimiento internacional de una Karabaj independiente con 8000 km². En su lugar, aceptó que Karabaj podía integrar Azerbaiyán bajo un estatus especial. El cambio debilitó la posición negociadora y alimentó expectativas en Bakú.

La trama de Key West y el documento que reavivó el debate

El diputado Artur Khachatryan publicó fragmentos del “Documento de Key West”, lo que reactivó discusiones que parecían archivadas. También apareció una circular interna de la Federación Revolucionaria Armenia, dirigida a sus estructuras para definir una posición sobre esa propuesta.
La versión difundida plantea puntos sensibles. Según ese texto, Armenia solo recibiría los territorios del Alto Karabaj que ya controlaba. Esto implicaba reconocer que la región completa pertenecía a Azerbaiyán. También quedaban fuera de la jurisdicción armenia partes de Martakert y Martuni.

El documento añadía que Shushá tendría “administración internacional durante cincuenta años”. El anexo correspondiente sugería que esa administración incluía todo el distrito. La población desplazada regresaría a sus hogares. Eso significaba que los azerbaiyanos volvían a Shushá, Stepanakert, Krkzhan y aldeas como Joyalú y Jojavend.

La propuesta hablaba de “pasos”, no “corredores soberanos”. Uno uniría Azerbaiyán con Najicheván. Otro vincularía Karabaj con Armenia. Ambos tendrían estatus equivalente. En la práctica, esto implicaba que una franja del sur de Syunik pasaría a la jurisdicción azerbaiyana. Un intercambio de territorios que el autor de la filtración intentó negar.
Robert Kocharyan y Vardan Oskanian aún no desmintieron la autenticidad del texto. Si lo confirman, la discusión política cambiará por completo.

El relato cambiante y la campaña para “blanquear” Key West

La polémica sobre Key West generó interpretaciones interesadas. Algunos actores políticos intentaron presentar el documento como un plan de “unificación de Artsaj con Armenia”. La evidencia revela otra lectura.
El texto reconoce que Karabaj es “la antigua Región Autónoma del Alto Karabaj de Azerbaiyán”, pero con territorio reducido. Se separa Shushá. Se fija un paso para conectar Azerbaiyán con Najicheván.
Nikol Pashinián afirmó que todas las propuestas reconocían a Karabaj dentro de Azerbaiyán. La oposición lo negó. Sin embargo, Key West respalda esa afirmación. La unión con Armenia solo ocurría con el consentimiento de Azerbaiyán. Ese principio también aparece en las Propuestas de Madrid.
Azerbaiyán nunca dio ese consentimiento. Heydar Aliyev no lo hizo en Key West. Ilham Aliyev tampoco aceptó un referéndum en Karabaj.
Convertir esa historia en un argumento electoral alimenta una narrativa falsa. La campaña para presentar lo negro como blanco golpea la credibilidad de quienes la impulsan. También engaña a los ciudadanos que buscan entender qué ocurrió realmente.

La carta de Serzh Sargsyan y el rechazo al plan de Lavrov

El 5 de agosto de 2016, Serzh Sargsyan envió una carta a Vladímir Putin. Reconoció que las propuestas para la solución de Karabaj eran “ideas de Lavrov”, aunque en realidad atribuía su contenido al Kremlin. En esa carta fijó siete aspectos esenciales que Azerbaiyán debía aceptar para considerar viable el plan.
Sargsyan exigió la participación de Nagorno-Karabaj en todas las fases de negociación. También planteó que un referéndum sobre el estatus debía basarse en el último censo soviético. Propuso que Lachín y Kelbajar quedaran bajo control de Karabaj hasta acordar su estatus final. Además pidió destacar la idea de un “estatus interino”, cuestión que el plan no aclaraba.
Si se analiza el contenido, el mensaje se vuelve evidente. Sargsyan rechazó de hecho la propuesta rusa. Tres años después, en 2019, Nikol Pashinyan declaró “Artsaj es Armenia, y punto” desde Stepanakert. Aliyev respondió meses después con su propia fórmula. “Karabaj es Azerbaiyán, y punto”. Cada frase marcó una postura maximalista que no dejó espacio para soluciones intermedias.

¿Convenía a Bakú el cambio de nombre de la RNK a Artsaj?

En 2017, Stepanakert aprobó una nueva constitución. Eliminó el cargo de primer ministro, consolidó un sistema presidencial y cambió el nombre oficial del Estado. La República de Nagorno Karabaj pasó a llamarse República de Artsaj.
Ashot Ghuliyan lo explicó sin rodeos. “Buscamos cumplir el objetivo proclamado en 1988”. Ese objetivo era la unión con Armenia. El canciller Masis Mayilyan reforzó el mensaje en una entrevista con el diario iraní Shargh. Afirmó que Stepanakert y las zonas del Araks tenían el mismo estatus.
Para los mediadores y Azerbaiyán, el cambio de nombre fue una señal. Stepanakert consideraba inviable el plan de Lavrov. Sin embargo, nunca se aclaró si esa iniciativa surgió en Ereván o si fue una estrategia coordinada. El último encuentro Sargsyan-Aliyev ocurrió tras el renombramiento. ¿Aliyev objetó esas “innovaciones”? ¿O le convenía ese movimiento para presentar a Armenia como parte intransigente?

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