
🇦🇲 ¡Derrota histórica! El expresidente Robert Kocharyan pierde la mitad de sus votos ⚖️ La Fiscalía General le prohibió salir del país y le retiró la inmunidad judicial 🗣️ El primer ministro Nikol Pashinyan lanzó una dura advertencia a la oposición radical ❌ El electorado de Armenia rechaza el viejo modelo político basado en el miedo
El expresidente Robert Kocharyan enfrentó un marcado retroceso político tras los comicios parlamentarios del 7 de junio de 2026. A pesar de sus esfuerzos por moderar su discurso, recorrer las regiones y lanzar un formato de podcast, el bloque «Armenia» obtuvo apenas 12 escaños en la nueva Asamblea Nacional, perdiendo más de 124.000 votos en comparación con sus registros de la campaña de 2021.
El bloque de Kocharyan recurrió formalmente ante el Tribunal Constitucional para exigir que se declaren inválidas las elecciones legislativas. La votación también fue impugnada de forma independiente por las agrupaciones opositoras Armenia Fuerte y Armenia Próspera —esta última excluida por dictamen de la Comisión Electoral Central—, mientras que el partido Por la República acusó a los tres bloques anteriores de implementar sobornos electorales.
La Fiscalía General y la Comisión Electoral Central retiraron la inmunidad del exmandatario para procesarlo penalmente por supuestos delitos de abuso de poder y lavado de dinero cometidos hace 22 años. Debido a estos cargos, las autoridades le impusieron el 14 de junio una inhabilitación absoluta para salir de Armenia.
El primer ministro Nikol Pashinyan celebró la ofensiva judicial durante un mitin y arremetió de forma directa contra los líderes de la oposición tradicional:
«La mafia de tres cabezas no puede hacer absolutamente nada; no hagan las maletas con prisa, ya lo dije durante la campaña: soñarán con la posibilidad de escapar de Armenia, pero no tendrán esa oportunidad».
A pesar de la gravedad de la acusación económica, Kocharyan no ingresará a prisión en caso de recibir un veredicto de culpabilidad debido a que el político ya cumplió una condena previa de 8 años de privación de libertad vinculada a los eventos del caso del 1 de marzo.

El análisis histórico sitúa el origen político de Kocharyan en la reconfiguración institucional de finales de la década de 1990, un proceso que coincidió cronológicamente con la llegada al poder de Vladímir Putin en Rusia. El presidente ruso viajó a la ciudad de Ereván en octubre de 1999 para respaldar a su homólogo tras el atentado terrorista contra el Parlamento armenio, consolidando una alianza que el propio Kocharyan describió como el resultado de una «química» inexplicable.
Ambos mandatarios compartieron una visión de gobierno basada en la centralización de los recursos, la construcción de un sistema vertical de lealtades y el control estricto sobre las señales de comunicación masiva, como ocurrió con la clausura del canal armenio A1+ en 2002. El líder opositor estructuró su legitimidad pública empleando la fuerza, los compromisos informales y el respaldo de la Federación Revolucionaria Armenia (ARF), partido al que rehabilitó legalmente tras derrocar al expresidente Levon Ter-Petrosyan en 1998 junto al entonces ministro de Defensa, Vazgen Sargsyan.
Sin embargo, el histórico modelo de gestión basado en el miedo y el monopolio institucional ha perdido vigencia entre la ciudadanía. El recuerdo de incidentes trágicos, como el asesinato del ciudadano Poghos Poghosyan a manos de los guardaespaldas presidenciales en el café Paplavok de Ereván, pesa de forma negativa en la percepción pública. Aunque las corrientes de opinión pública todavía debaten sobre la necesidad de un puño de hierro, el electorado armenio ratificó en las urnas su rechazo definitivo al lema de un líder fuerte fundamentado en el temor.






