
🏠 Paz externa, tensión interna: Armenia enfrenta un desafío clave con los desplazados de Nagorno-Karabaj. Sin integración, no hay cierre del conflicto. ⚠️Crece el rechazo social.
Los esfuerzos de Armenia por cerrar un acuerdo de paz duradero con Azerbaiyán corren riesgo si no se resuelve la integración de más de 100.000 desplazados de Nagorno-Karabaj, según un informe del International Crisis Group publicado este lunes.
El analista senior Joshua Kucera advierte que “si estas tensiones no se resuelven, el desplazamiento desde Karabaj seguirá siendo una herida abierta para la política y la sociedad armenias”. El documento subraya que la fragilidad social interna puede socavar la búsqueda de una paz estable con Bakú.
Tras la ofensiva de Azerbaiyán en septiembre de 2023, toda la población armenia de la región fue desplazada. La expulsión ocurrió después de un bloqueo de diez meses que provocó una crisis humanitaria.
El informe reconoce que Armenia gestionó inicialmente el flujo de refugiados mediante subsidios para alquileres y servicios. Sin embargo, esas ayudas se redujeron de forma drástica en 2024.
La asistencia mensual de unos 130 dólares por persona se recortó a mediados de ese año y casi se suspendió en junio. Hoy solo alcanza a unos 45.000 refugiados vulnerables, con pagos cercanos a 80 dólares mensuales, y finalizará a inicios de 2026.
“La búsqueda urgente de la paz hizo que los refugiados se sintieran abandonados económica, política y moralmente”, señala el informe. El texto advierte que los agravios no resueltos pueden convertirse en un foco permanente de inestabilidad.
El acceso a la vivienda aparece como el problema más grave. El programa estatal ofrece entre 8.000 y 13.000 dólares por persona para la compra de viviendas. Según el informe, el monto resulta insuficiente cerca de Ereván, donde se concentran los empleos y los precios son altos.
De casi 25.000 familias beneficiarias, solo 1.631 completaron la compra de una vivienda hasta mediados de diciembre. Miles, ante la falta de apoyo, volvieron a emigrar, principalmente hacia Rusia.
El informe también alerta sobre un clima social cada vez más hostil. Muchos desplazados “dicen sentirse alienados en Armenia”, mientras el discurso hacia ellos adquiere rasgos de discurso de odio.
Plataformas progubernamentales los presentan como ingratos o manipulables, especialmente tras las protestas por los recortes. El defensor de derechos humanos de Armenia advirtió que esa retórica “debe ser eliminada del discurso público”.

En el plano político, el primer ministro Nikol Pashinyan renunció a cualquier reclamo sobre Nagorno-Karabaj y evita incluir el retorno de los refugiados en las negociaciones de paz. El informe indica que esto profundiza la sensación de inseguridad entre los desplazados.
Aunque es poco probable que los refugiados influyan decisivamente en las elecciones de 2026, el documento advierte que su marginación puede aumentar la polarización social.
El International Crisis Group insta al gobierno armenio a abandonar un enfoque defensivo y formular una visión positiva de integración. También pide a los socios internacionales mantener el apoyo financiero y evitar discursos discriminatorios.
El informe concluye que, sin una integración económica, social y política real, la deportación de los armenios de Nagorno-Karabaj seguirá siendo una herida abierta, incluso si Armenia intenta cerrar décadas de conflicto.






