
🗺️ El proyecto TRIPP avanza bajo control armenio, pero Rusia amenaza con subir la energía e Irán teme perder peso estratégico en 2026.
El debate en torno a las rutas de transporte en el Cáucaso Meridional ha tomado un nuevo e inesperado giro geopolítico tras el aniversario de los acuerdos de paz entre Armenia y Azerbaiyán en Washington. Según un análisis publicado por la revista especializada European Security & Defense —difundido por el medio de Bakú haqqin.az—, ambos países parecen haber superado sus reservas históricas respecto al ambicioso proyecto de infraestructura TRIPP.
Tras sus victorias militares en 2020 y 2023, Azerbaiyán presionó intensamente para abrir un corredor directo y extraterritorial a través de la provincia de Syunik, en la frontera sur de Armenia con Irán. El gobierno de Ereván rechazó tajantemente cualquier fórmula que implicara una pérdida de soberanía, lo que derivó en el compromiso actual: la reactivación de las redes viales y ferroviarias bajo estricta jurisdicción armenia, integrando al país en un eje logístico que conectará Eurasia de Oriente a Occidente.
El despliegue de este megaproyecto de transporte, respaldado por una declaración trilateral tras una cumbre entre los viceministros de Asuntos Exteriores de Armenia y Azerbaiyán y el subsecretario de Estado de Estados Unidos, no está exento de graves riesgos estratégicos.
European Security & Defense advierte que Rusia podría adoptar “medidas más coercitivas” contra Armenia para contrarrestar la influencia occidental en la ruta. El principal mecanismo de presión económica señalado por los expertos sería el aumento drástico en los precios de la energía que Moscú suministra a Ereván.
Por otra parte, las autoridades de Irán observan con extrema sensibilidad las mutaciones geopolíticas en sus fronteras del norte. En medio de su abierto enfrentamiento con Estados Unidos e Israel, el régimen iraní teme que el éxito del proyecto TRIPP reste valor a su propia posición estratégica como país de tránsito obligatorio en la región.

La presión para expandir las redes de transporte de mercancías ya no solo afecta a Armenia, sino que también cerca al presidente azerí, Ilham Aliyev. En una reciente entrevista concedida a la televisión estatal de Najicheván, Aliyev lanzó una polémica declaración que enciende las alarmas en Teherán y Moscú.
El mandatario azerbaiyano sugirió la posibilidad de que Rusia establezca una conexión ferroviaria directa con Irán a través de la localidad de Ordubad en Najicheván. Sin embargo, para que esa alternativa sea viable a corto plazo, los trenes rusos tendrían la obligación técnica de transitar primero por la región armenia de Meghri.
Aquí radica el núcleo del peligro que esconde la insinuación de Aliyev: abre el interrogante de si el presidente ruso, Vladimir Putin aceptará emular la agresiva estrategia diplomática de Donald Trump para forzar sus propias condiciones y abrirse paso hacia Teherán, utilizando las vías armenias como un puente de influencia directa sobre el Golfo Pérsico.






