
Putin recurrió a lemas de la era soviética para justificar la guerra en Ucrania en su discurso del Día de la Victoria en una plaza Roja sin aliados
Durante su intervención el 9 de mayo de 2026 en la Plaza Roja por el Día de la Victoria, el presidente de Rusia Vladimir Putin recurrió a la retórica histórica al afirmar que la causa rusa es justa y que la victoria está asegurada. El mandatario utilizó el lema de Viacheslav Mólotov de 1941, intentando trazar un paralelismo entre la resistencia soviética contra la Alemania nazi y la actual invasión rusa de Ucrania.
Sin embargo, el analista subraya una diferencia fundamental: la victoria sobre el fascismo fue un logro de la Unión Soviética y sus aliados internacionales. Hoy, Rusia se encuentra aislada, ya que ningún país del espacio postsoviético apoya activamente su campaña militar en territorio ucraniano.

Los analistas internacionales cuestionaron la frase “estamos juntos” pronunciada por el líder ruso, señalando la ausencia de figuras de peso internacional en el palco presidencial durante el desfile. Aunque líderes como Aleksandr Lukashenko de Bielorrusia o Kasim-Yomart Tokáyev de Kazajistán estuvieron presentes, su respaldo a la guerra es inexistente o ambiguo.
Incluso Lukashenko, el aliado más estrecho del Kremlin, se niega a reconocer formalmente a Crimea como territorio ruso. La presencia de representantes de Laos, Myanmar o la región secesionista de Abjasia solo resalta la falta de aliados de relevancia global en una guerra que la comunidad internacional califica de injusta.
En su discurso triunfalista, el presidente ruso ha distorsionado las coordenadas históricas al apropiarse de una victoria que perteneció a una civilización unida contra la inhumanidad. Aunque Moscú pueda forzar concesiones territoriales a través del poder militar, no puede alcanzar una victoria política o moral genuina.
La estrategia actual del Kremlin parece haber cambiado de objetivo: la meta ya no es triunfar sobre Ucrania en términos convencionales, sino evitar a toda costa la percepción de una derrota. La principal preocupación de Putin en este momento histórico es, simplemente, no perder.






