
La Fundación Geghard denuncia el uso indebido del problema de las minas terrestres en la campaña de propaganda de Azerbaiyán antiarmenia. Un análisis del abuso de las víctimas de minas en el conflicto de Nagorno Karabaj.
La Fundación Geghard ha emitido un enérgico comunicado dirigido a la comunidad internacional, señalando el uso indebido del problema de las minas terrestres por parte del gobierno de Bakú en su campaña de propaganda antiarmenia en Praga.
El comunicado de la Fundación Geghard se refiere a una exposición fotográfica celebrada los días 12 y 13 de octubre en la Plaza de la Ciudad Vieja y la Plaza de la República en Praga, República Checa. La exposición, titulada “Los pies aprietan el botón“, fue organizada por la ONG azerbaiyana Gilavar Foto Klubu, con el apoyo financiero de la Agencia Estatal de Apoyo a las ONG de Azerbaiyán y la organización “Tierra del Fuego”, también de origen azerbaiyano.
El jefe del proyecto, Rashad Mehdiyev, declaró que “durante las exposiciones de dos días, miles de personas recibieron información detallada sobre el terrorismo minero, que continúa hasta el día de hoy en Azerbaiyán”. Sin embargo, la Fundación Geghard sostiene que la exposición no tiene como objetivo abordar problemas humanitarios, sino más bien manipular la percepción internacional y posicionar a Azerbaiyán como víctima del conflicto.

El problema de las minas terrestres es un tema recurrente en la campaña informativa y de propaganda de Azerbaiyán, utilizado para generar simpatía internacional mientras se ignoran las verdaderas causas y consecuencias del conflicto en la región. De acuerdo con la Fundación Geghard, este enfoque busca culpabilizar a Armenia por las víctimas de las minas, desviando la atención de las atrocidades cometidas por Azerbaiyán contra la población armenia de Artsaj.
La Fundación Geghard señaló que la presentación del problema de las minas por parte de Bakú está completamente descontextualizada. En lugar de resolver genuinamente la crisis humanitaria de las minas, el gobierno azerbaiyano utiliza este asunto como una herramienta para promover sus intereses políticos y acusar a Armenia en foros internacionales.
La Fundación Geghard hizo un llamamiento a los socios internacionales para que reconozcan y condenen esta táctica de desinformación por parte de Azerbaiyán. En su mensaje, subrayan que Bakú, bajo el pretexto de resolver problemas humanitarios, está aprovechando eventos como la exposición de Praga para influir en la opinión pública internacional con el objetivo de desviar la atención de los crímenes cometidos contra los armenios de Artsaj.
La Fundación condena categóricamente esta política y recalca que el abuso del problema de las minas y las víctimas de ellas es una estrategia calculada dentro de la agresiva política de Bakú. A través de esta manipulación, Azerbaiyán busca presentarse falsamente como una víctima, mientras continúa su campaña de represión contra los armenios.
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