
Las declaraciones de Vladimir Putin sobre la falta de inversión en la red ferroviaria causaron indignación en Ereván. 🤯 El mandatario ruso afirmó que solo invertirán si aumenta el tráfico comercial, pero expertos señalan que Armenia subsidia el servicio.
Las declaraciones del presidente ruso Vladimir Putin respecto a la concesión de los ferrocarriles armenios generaron intensos debates en Ereván. El mandatario afirmó que el flujo de inversión en la red gestionada por el Ferrocarril del Sur del Cáucaso —filial de Ferrocarriles Rusos— depende de la existencia previa de un volumen de carga comercial rentable.
Sin embargo, figuras públicas y analistas en Armenia señalaron que estas posturas contradicen los principios de desarrollo de infraestructura. Las críticas apuntan a que los compromisos de modernización asumidos durante la entrega en concesión durante el mandato de Robert Kocharyan no estaban supeditados al mercado actual, sino destinados a expandir la capacidad del sistema.

Expertos locales destacan que la falta de inversión afecta de forma directa la eficiencia operativa del sistema ferroviario nacional. Diversos sectores señalan que el modelo de gestión aplicado dista de los estándares de mercado:
Por su parte, el ex portavoz del Comité de Investigación de Armenia, Gor Abrahamyan, cuestionó por qué la empresa administradora conserva la concesión si considera que el activo no reporta beneficios económicos. Abrahamyan sostuvo que mantener el control de la red sin invertir constituye una estrategia para congelar el desarrollo logístico del país.
Asimismo, analistas políticos advierten que la retención del sistema responde a prioridades de influencia geopolítica y no a métricas financieras. Para Armenia, la recuperación de la infraestructura ferroviaria y la apertura de conexiones con Turquía resultan esenciales para consolidar la soberanía económica e integrarse a las rutas comerciales internacionales.






