RA Prime Minister Nikol Pashinyan, RA President Vahagn Khachaturyan, President of the RA National Assembly Alen Simonyan and other higher officials attend the commemorative ceremony marking the 109th anniversary of the Armenian Genocide at the Armenian Genocide Memorial complex in Yerevan, Armenia

Pashinyan retira el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio de la agenda diplomática para frenar su instrumentalización

RA Prime Minister Nikol Pashinyan, RA President Vahagn Khachaturyan, President of the RA National Assembly Alen Simonyan and other higher officials attend the commemorative ceremony marking the 109th anniversary of the Armenian Genocide at the Armenian Genocide Memorial complex in Yerevan, Armenia

🚨 Giro histórico en #Armenia: El primer ministro Nikol Pashinyan retira el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio de la agenda diplomática oficial. 🕊️ "Los actores internacionales se golpean con los huesos de nuestros mártires": Pashinyan propone una nueva doctrina de seguridad pragmática frente a Turquía y Azerbaiyán.

En una de las declaraciones más disruptivas y de mayor calado geopolítico para la identidad nacional desde la independencia del país, el primer ministro Nikol Pashinyan anunció este lunes 24 de agosto de 2026 que el reconocimiento internacional del Genocidio Armenio de 1915 dejará de formar parte de la agenda oficial de política exterior de la República de Armenia.

Durante la presentación del programa de gobierno para el periodo 2026–2031 ante la Asamblea Nacional, el mandatario instó a la sociedad y a las fuerzas políticas a poner fin a la instrumentalización de la tragedia histórica, argumentando que las potencias globales utilizan el sufrimiento del pueblo armenio como un activo geopolítico que termina castigando la seguridad del Estado actual.

Con esta decisión, el Ejecutivo de Ereván busca romper el ciclo de dependencia emocional e histórica que ha condicionado sus lazos vecinales, priorizando la consolidación de fronteras estables, la coexistencia pacífica en el Cáucaso Sur y la edificación de lo que denominó una «patria-estado» pragmática, segura y próspera.

Los huesos de los mártires como armas de la geopolítica global

Pashinyan fundamentó este drástico giro diplomático denunciando de forma abierta cómo los actores de la política internacional manipulan el dolor colectivo de Armenia para presionar o castigar a terceros países (principalmente a Turquía), sin que ello suponga un beneficio real para la seguridad de la población en Ereván.

«Los jugadores internacionales se están golpeando la cabeza con los huesos sagrados de nuestros mártires, pero somos nosotros los que estamos muriendo. Las potencias usan los restos de nuestros mártires como armas, golpeándose entre sí con ellos, pero el resultado es que nos asesinan a nosotros, tal como sucedía a finales del siglo XIX, a principios y finales del siglo XX, y hasta hace muy poco», sentenció con dureza el primer ministro.

El mandatario apeló a la madurez política de la ciudadanía para comprender que la búsqueda del reconocimiento global se ha convertido en un bumerán estratégico. Advirtió que, bajo la ingenuidad de considerar dicha agenda como un escudo moral, Armenia ha sufrido agresiones sistemáticas y el aislamiento geográfico.

El «caso Israel»: El detonante de la nueva postura diplomática

Para ilustrar la volatilidad y la falta de ética en el uso internacional de la memoria histórica, Pashinyan expuso detalladamente el reciente y polémico viraje del gobierno de Israel. El mandatario recordó cómo el gabinete israelí aprobó con aparente determinación el reconocimiento oficial del Genocidio Armenio el pasado 28 de junio, con miras a ratificarlo en la Knesset (parlamento). Sin embargo, apenas unas semanas después, el 19 de julio, la iniciativa fue retirada por completo de la agenda legislativa bajo presiones directas de Azerbaiyán.

A ojos del Gobierno armenio, este episodio «abrió el telón» y evidenció el carácter estrictamente transaccional de la memoria histórica en los foros internacionales. La rapidez con la que se inició y detuvo el proceso demostró que la causa armenia se utiliza como una ficha de cambio coyuntural en los equilibrios de poder entre Tel Aviv, Bakú y Ankara, reforzando la tesis de Pashinyan de que Ereván debe desvincularse de esa dinámica para proteger sus intereses de jure.

genocidio armenio política exterior
El primer ministro Nikol Pashinyan anunció que el reconocimiento del Genocidio Armenio ya no será parte de la política exterior

Tsitsernakaberd: De memorial del dolor a cimiento del Estado-nación

El primer ministro aclaró que esta reforma de la política exterior no implica un olvido institucional, sino un cambio profundo en el significado de la conmemoración. Al referirse al 24 de abril y al icónico Memorial de Tsitsernakaberd en Ereván, Pashinyan defendió que el homenaje a las víctimas debe despojarse de su uso ofensivo en el exterior para convertirse en un espacio de introspección soberana.

«El 24 de abril es nuestro 24 de abril. El Monumento a Tsitsernakaberd es nuestro Monumento a Tsitsernakaberd; debemos reflexionar, inclinándonos ante él, y decidir que la República de Armenia no debe ser un cementerio para las masacres, las deportaciones o los descendientes de todas las épocas, sino una patria-estado donde la gente viva libre, próspera y segura», proclamó.

Pashinyan exhortó a la población a abandonar los ideales de una «patria mítica o perdida» y a centrar todos los esfuerzos económicos, culturales y políticos en el desarrollo del territorio actual de la República de Armenia, definiéndola como «la patria de nuestros sueños».

El fin de las «esperanzas delegadas» y el rediseño de la seguridad

El abandono de la agenda del genocidio se entrelaza con una revisión total de la doctrina de defensa nacional. El programa de gobierno para el periodo 2026–2031 formaliza la necesidad de aprender de los errores de la historia armenia, en particular de aquellos escenarios donde el país depositó su supervivencia en promesas de potencias extranjeras que terminaron por incumplirse debido a limitaciones geográficas o conveniencias políticas.

Haciendo una analogía histórica con la famosa frase de que «los barcos ingleses no podían escalar las montañas del Cáucaso», el primer ministro apuntó que el país debe diversificar y complejizar sus mecanismos de protección.

Por ello, definió a las fuerzas armadas como una pieza clave de la soberanía, pero bajo la premisa de ser la última herramienta de la seguridad exterior, y no la única.

Por ello el Ejecutivo propone crear un sistema multilateral de contenciones diplomáticas, comerciales y de infraestructura regional (como el proyecto de transporte TRIPP y el despliegue de energías renovables) que actúen como capas preventivas frente a potenciales agresiones.

La exclusión del genocidio de la agenda exterior busca remover los obstáculos históricos que impedían la normalización de relaciones diplomáticas y comerciales con Turquía, país que tradicionalmente rechaza el término de exterminio masivo para los sucesos de 1915 y mantiene una alta sensibilidad hacia las campañas internacionales lideradas por la diáspora y Gobiernos previos de Ereván.

A través de esta nueva hoja de ruta, la administración de Pashinyan intenta consolidar la transición de Armenia desde un enfoque basado en la victimización histórica y las alianzas militares fallidas hacia un modelo de Estado-nación hiperpragmático, capaz de garantizar su propia existencia en el complejo tablero euroasiático contemporáneo.

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