
El primer ministro de Armenia, Nikol Pashinyan, otorgó garantías absolutas de que ningún ciudadano azerbaiyano se asentará en el país durante su mandato. El líder catalogó como una mentira total las denuncias de la oposición sobre un plan para recibir a 300.000 azeríes.
El debate sobre la seguridad nacional y la soberanía de los territorios fronterizos marca el tramo final de la campaña para las elecciones parlamentarias del 7 de junio en Armenia. El primer ministro, Nikol Pashinyan, desmintió de forma contundente los rumores sobre un supuesto acuerdo secreto para acoger a cientos de miles de ciudadanos de Azerbaiyán.
En respuesta a una consulta formulada por el medio de comunicación Factor.am, el jefe del Poder Ejecutivo ofreció garantías absolutas de que no habrá asentamientos de ciudadanos azerbaiyanos en territorio armenio durante su gestión. Las declaraciones buscan calmar la creciente inquietud social alentada por bloques de la oposición.
Las afirmaciones del mandatario surgen como réplica directa a las declaraciones de Samvel Karapetyan, líder de la alianza opositora Armenia Fuerte. El magnate y dirigente político había acusado públicamente a las autoridades actuales de haberse comprometido a permitir el ingreso y reasentamiento de 300.000 azerbaiyanos en el país.
“Dije que era mentira y lo garantizo”, enfatizó Pashinyan durante su comparecencia ante los periodistas. El primer ministro catalogó estas acusaciones como una invención maliciosa diseñada por sus oponentes políticos para desestabilizar el clima electoral de cara a la renovación de la Asamblea Nacional.

El jefe de Gobierno ratificó que las discusiones sobre el retorno recíproco de poblaciones civiles están completamente cerradas y no forman parte de la agenda de paz. El líder del partido gobernante Contrato Civil enumeró una serie de localidades históricamente en disputa para sepultar cualquier expectativa de intercambio demográfico.
Declaración institucional del Primer Ministro
«El tema del retorno no será Karabaj, Najicheván, Bakú, Sumgait, Kirovabad, Yevlakh o Getashen. Esos asuntos son un tema de conflicto, no de paz. Doy garantías absolutas de que esta problemática no se reabrirá».
El mandatario también abordó la controversia digital originada por la aparición del nombre azerí Kyarki —denominación utilizada por Bakú para el enclave de Tigranashen— en las plataformas de navegación virtual. El oficialismo restó importancia a las interpretaciones que vinculaban este hecho con una supuesta cesión territorial inminente.
El primer ministro aclaró que la nomenclatura geográfica de esa zona no ha sufrido modificaciones recientes en los servidores internacionales. “El nombre de Kyarki no solo ha aparecido ahora en Google Maps, siempre ha estado ahí, siempre”, precisó el gobernante para desactivar las especulaciones de las redes sociales.
La controversia coincide con la publicación de una investigación elaborada por una plataforma independiente de monitoreo del espacio informativo. El informe, titulado «Alimentar el miedo a la sustitución demográfica», analizó de forma minuciosa la actividad en medios digitales entre el 19 y el 20 de mayo de 2026.
Los analistas técnicos detectaron una estrategia de desinformación masiva a gran escala estructurada en torno al concepto de «Azerbaiyán Occidental». Los creadores de contenido utilizaron el temor a la pérdida de identidad y la desaparición del Estado para movilizar políticamente a los votantes indecisos.
| Variable Analizada | Volumen Registrado |
| Publicaciones detectadas | 86 mensajes específicos |
| Actores involucrados | 52 cuentas y portavoces |
| Plataformas utilizadas | Telegram, TikTok, Facebook, Sitios Web, YouTube |
| Alcance estimado | ~185.000 visualizaciones totales |
El sistema de monitoreo identificó los cinco relatos principales implementados por las terminales de la oposición para generar zozobra en los distritos fronterizos. Los mensajes aseguraban de forma coordinada que “los azeríes ocuparán las casas” y que “Armenia se transformará en el Azerbaiyán Occidental”.
Otras publicaciones afirmaban falsamente que “Pashinyan fomenta el reasentamiento” y que “los pueblos fronterizos se están deshabitando” por culpa de la gestión gubernamental. El informe concluye que la cifra de los 300.000 azeríes se instrumentalizó artificialmente para generar una sensación de amenaza existencial en la población civil.






