
Pashinyan califica el movimiento de Artsaj como un "error fatal" para Armenia. "Esas tierras nunca fueron nuestras para que las perdiéramos". El primer ministro busca cerrar 30 años de historia política en el inicio de la campaña electoral. 🇦🇲⚠️
En un acto que ha sacudido los cimientos de la política armenia, el primer ministro Nikol Pashinyan inauguró su campaña electoral en Kornidzor con un discurso sin precedentes, donde calificó el movimiento de liberación de Artsaj (Nagorno-Karabaj) como un “error fatal”. Anunció además, su decisión de detener formalmente dicho movimiento para salvar la soberanía de Armenia.
Desde la misma frontera por donde huyeron más de 100,000 armenios tras la ofensiva de Azerbaiyán en 2023, Pashinyan argumentó que la lucha por esos territorios fue una “trampa geopolítica” que impidió el desarrollo del Estado armenio desde su independencia en 1991.
La declaración más impactante de Pashinyan se centró en la propiedad de las tierras perdidas. Ante las acusaciones de la oposición de haber “entregado” territorios, el primer ministro respondió con dureza:
“Esos territorios nunca fueron nuestros para que los perdiéramos. Nos convencimos de que lo eran, pero en realidad se utilizaron para debilitar nuestro sentido de propiedad sobre los territorios reconocidos internacionalmente de Armenia”.
Pashinyan se refería exclusivamente a los siete distritos alrededor de la región de Nagorno-Karabaj, pero la prensa rusa obvió esa aclaración y los medios anti gobierno atacaron a Pashinyan por algo que no dijo.
Lo que el primer ministro sostuvo fue que la narrativa mantenida durante décadas es un “autoengaño” alimentado por los medios y líderes anteriores, y que el destino de la región ya estaba sellado desde la Cumbre de Lisboa de 1996. Según su visión, mantener la causa de Artsaj solo servía para postergar una amenaza existencial: la eliminación total del Estado armenio.

El discurso marca el inicio de una batalla electoral feroz. El partido Contrato Civil de Pashinyan se medirá en las urnas el próximo 7 de junio contra dos bloques de peso: Alianza Armenia, liderada por el expresidente Robert Kocharyan y Armenia Fuerte, encabezada por el empresario Samvel Karapetyan.
Pashinyan defendió su gestión afirmando que, aunque el camino ha sido doloroso y lleno de sacrificios, ha logrado “liberar” a Armenia de una trampa que la convertía en una “república bananera” dependiente de potencias extranjeras (en clara alusión a la influencia histórica de Rusia).
El primer ministro también abordó dos temas sensibles para la opinión pública. Por un lado, afirmó que antes de 2020 no existía la paz, sino una guerra de desgaste con víctimas constantes en la frontera que se ocultaba tras una falsa sensación de seguridad.
Luego, aunque negó que Armenia viviera mal “por culpa de Artsaj”, Armenia financiaba pensiones y salarios en Karabaj superiores a los de la propia Armenia, lo que debilitó su economía, calificando de “desagradecidos” a quienes olvidan ese esfuerzo económico.






