
El Parlamento Europeo debate sanciones contra Azerbaiyán. Con más de 350 presos políticos y persecución a periodistas, eurodiputados cuestionan si el suministro de gas justifica el silencio ante la represión.
La Subcomisión de Derechos Humanos del Parlamento Europeo celebró este 7 de mayo una audiencia especial de urgencia para abordar la crisis de libertades en Azerbaiyán. El debate concluyó con duras condenas hacia el régimen de Bakú y un llamamiento a revisar los acuerdos estratégicos de la Unión Europea con el país caucásico.
Activistas y funcionarios denunciaron que el gobierno azerbaiyano ha “convertido el Código Penal en un arma” para silenciar cualquier voz disidente, desde líderes políticos hasta académicos y periodistas.
Durante la audiencia, se presentaron testimonios alarmantes sobre el estado de la democracia en el país. El activista Samad Rahimli denunció cargos fabricados contra figuras de la oposición, como Ali Karimli, mientras que la periodista Leyla Mustafayeva puso el foco en la persecución de intelectuales y el trato degradante a las mujeres detenidas.
Los puntos clave de la denuncia incluyen:

El debate reabrió la tensión entre la dependencia energética de Europa y sus valores democráticos. Doreen Derian, del Servicio Europeo de Acción Exterior, recordó que, aunque Azerbaiyán sea un socio energético clave, el país ocupa actualmente los últimos puestos en los rankings mundiales de libertad de prensa.
La eurodiputada Catarina Vieira fue la voz más crítica al rechazar el estatus de socio preferente de Bakú:
«No podemos permanecer en silencio ante las violaciones de los derechos humanos solo porque compramos gasolina a este país. Un gobierno que trata así a sus ciudadanos no puede ser un socio valioso».
Hacia posibles sanciones de la UE
Como conclusión de la jornada, varios eurodiputados instaron a la Comisión Europea a imponer sanciones selectivas contra los funcionarios responsables de la represión. La Eurocámara exige a Bakú reformas estructurales inmediatas en su sistema judicial y legal como condición indispensable para mantener la cooperación plena.
La resolución de esta audiencia marca un precedente de cara a las futuras negociaciones comerciales y energéticas, poniendo en duda la narrativa de Bakú como un aliado estable en la región del Cáucaso.






