
🧨 Revelaciones incómodas en Azerbaiyán. Panah Huseynov admite deportaciones y deja en jaque el relato de Ilham Aliyev. 🇦🇿🇦🇲
El relato oficial de Azerbaiyán sobre “Azerbaiyán_Occidental” recibió un golpe interno. El ex primer ministro Panah Huseynov reconoció hechos que contradicen la narrativa impulsada por el presidente Ilham_Aliyev.
En una entrevista con el portal Info, Huseynov negó haber pronunciado en 1988 la consigna “el que no se sienta es armenio” en la plaza Lenin de Bakú. Aun así, admitió que la frase circuló y que “fue realizada por varios activistas”.
Huseynov reconoció que entre el 13 y el 15 de enero de 1990 fue uno de los organizadores de la deportación de la población armenia de Bakú. Justificó la acción con supuesta información sobre un plan de la KGB soviética para repetir los hechos de Sumgait.
Según su versión, los armenios fueron enviados a Armenia en trenes y aviones. Los registros históricos indican que muchos fueron trasladados a Krasnovodsk, entonces en Turkmenistán. El dato central persiste: hubo una deportación masiva desde la capital azerbaiyana.

El ex funcionario afirmó que cientos de armenios trabajaban en fábricas de Bakú y que “ninguno condenó el movimiento de Karabaj”. Luego lanzó una pregunta retórica: “¿Alguien oyó condenar el separatismo de Karabaj?”.
Huseynov era historiador y trabajaba en la Academia de Ciencias de la URSS. Aun así, aportó cifras que sugieren registros detallados de más de 250.000 armenios en Bakú. Esa precisión apunta a una acción coordinada con conocimiento estatal.
La entrevista funciona como prueba fáctica. La identidad_armenia fue perseguida por no condenar el movimiento de autodeterminación en Nagorno-Karabaj.
Las revelaciones de Huseynov exponen una grieta en el discurso actual. El concepto de “Azerbaiyán Occidental” choca con el reconocimiento de pogromos y deportaciones. La historia reciente vuelve a interpelar al poder.
Huseynov, nombrado primer ministro por Heydar_Aliyev, termina desarmando el argumento de su hijo. Sus palabras dejan al descubierto una verdad incómoda para Bakú.






