
🇺🇸 Armenia vs Azerbaiyán frente a Trump. Una cumbre en Washington que definirá narrativas, poder y paz 🕊️ ¿Quién ganará el favor del expresidente? #Trump #Armenia #Aliyev #Caucaso
La reunión entre Trump, Pashinyan y Aliyev pondrá a prueba la diplomacia armenia y su capacidad de influir y negociar en la narrativa estadounidense
En medio de las confirmaciones sobre una reunión tripartita entre Donald Trump, Nikol Pashinyan e Ilham Aliyev en Washington, medios cercanos al poder en Bakú aseguran que el encuentro será este viernes 8. Según el periodista azerbaiyano Alex Raufoglu, Estados Unidos busca una declaración conjunta de paz entre Armenia y Azerbaiyán en la Casa Blanca, lo que marcaría el primer contacto oficial de Pashinyan con el nuevo presidente estadounidense.
El gobierno armenio confirmó la noticia y todo apunta a que los preparativos diplomáticos están en marcha. Sin embargo, más allá del simbolismo, este encuentro plantea una batalla silenciosa entre Ereván y Bakú por capturar la atención e inclinación de Trump, un presidente con un enfoque transaccional y una inclinación marcada hacia el espectáculo mediático.
Negociar con Trump no es como negociar con un líder tradicional. Lo aprendió el nuevo primer ministro británico Keir Starmer, quien en febrero pasado le entregó en mano una carta del rey Carlos III, invitándolo a una visita de Estado. “Nunca se había hecho algo así”, declaró Starmer. “Es un gesto sin precedentes que simboliza la fortaleza de nuestras relaciones”.
En Bakú ya entendieron esa lógica. En junio, durante el foro mediático en Shushí, Ilham Aliyev elogió a Trump y atacó duramente a sus rivales políticos en EE.UU. El expresidente compartió el video con entusiasmo en sus redes. El mensaje fue claro: quien sepa alimentar el ego de Trump, gana acceso.
Esto no significa que Armenia deba imitar servilmente a Azerbaiyán. Pero evitar ciertos gestos de cortesía podría ser un error estratégico. Una posibilidad es entregar a Trump la Orden de la Gloria, condecoración otorgada a líderes que fortalecen la paz y los derechos humanos. Si se enfatiza que Trump sería el primer estadounidense en recibirla, el impacto sería doble.
La clave está en el equilibrio. Mostrar respeto sin ceder en el contenido. Elogiar a Trump por facilitar la paz no impide defender con firmeza los intereses armenios, especialmente en temas delicados como el desbloqueo regional.
Azerbaiyán ha mostrado reticencias hacia las propuestas de EE.UU. sobre conectividad regional. Por eso, la cumbre en Washington sería una oportunidad para explicar con claridad por qué Armenia defiende el principio de reciprocidad y la reapertura completa de las rutas en el Cáucaso, no solo aquellas que interesan a Bakú.

En febrero, Pashinyan participó en la Cumbre por la Libertad Religiosa en Washington, donde habló sobre el fortalecimiento de la democracia en Armenia. Pero el nuevo gobierno de Trump no prioriza ese tipo de valores. Su agenda se mueve por intereses económicos y geopolíticos.
Eso obliga a Ereván a cambiar el enfoque. En lugar de hablar de democracia, debe ofrecer cooperación concreta, por ejemplo, en el sector energético. Ya hay conversaciones sobre energía nuclear civil con EE.UU., que podrían acelerarse si se aprovecha la reunión.
El encuentro con Trump será también una competencia entre Armenia y Azerbaiyán por moldear la narrativa que el presidente estadounidense tendrá sobre el conflicto. Aliyev parte con ventaja: ha sido más rápido en lanzar gestos mediáticos y en adular al expresidente.
Por eso, la delegación armenia debe llegar mejor preparada que nunca. Con propuestas claras, argumentos concisos y una narrativa que conecte con la lógica transaccional de Trump. Armenia no puede permitirse improvisar al negociar.






