
⛏️ La minería pierde peso en el PIB, pero sigue siendo clave en Armenia. Empleo, exportaciones y debate ambiental.
La minería en Armenia vuelve al centro del debate económico. Aunque su peso en el PIB cayó con fuerza en los últimos años, el sector sigue siendo clave para el empleo, las exportaciones y la reducción de la pobreza en varias regiones del país.
Según datos oficiales, en 2023 la pobreza en Armenia alcanzó el 23,7%, casi un punto menos que en 2022. Sin embargo, la distribución territorial muestra fuertes contrastes. En Syunik la pobreza fue del 7% y en Lori del 14,2%, cifras muy por debajo del promedio nacional. Los expertos explican esta diferencia por la fuerte presencia de la industria minera, que ofrece empleos estables y salarios elevados.
El economista Suren Parsyan presentó el estudio “El sector minero en cifras”, donde detalla que la participación de la minería en el PIB cayó del 5,5% al 2,6% entre 2021 y 2023. La guerra en Ucrania, el crecimiento acelerado de otros sectores y los problemas en la mina de Sotk explican el retroceso.
“Después de un período de declive, en 2023 y 2024 vemos cierta estabilización”, señaló Parsyan. Según sus datos, solo en los primeros meses del año el sector aportó cerca del 5% del crecimiento económico.
En 2025, la industria minera emplea a unas 13.000 personas, con salarios que superan los 800.000 drams. En los últimos años atrajo entre 600 y 700 millones de dólares en inversiones, casi la mitad vinculadas al proyecto Amulsar.
Armenia cuenta con 403 empresas mineras, aunque 41 no operan. En 2024, el sector aportó 130.000 millones de drams en impuestos. De ese total, 102.000 millones provinieron del Zangezur Copper Molybdenum Combine, uno de los mayores contribuyentes del país.
Las exportaciones mineras crecieron hacia China, un mercado clave para los metales. Parsyan destacó que la posible implementación del programa TRIPP en Meghrí podría reducir costos logísticos y mejorar la competitividad. “El ferrocarril en esa dirección puede aumentar significativamente las exportaciones”, afirmó.

Vardan Jhanyan, presidente de la Unión de Mineros y Metalúrgicos, sostuvo que, pese al auge de la tecnología y la defensa, la minería sigue siendo el principal motor económico. “Otros sectores suenan atractivos, pero no generan el mismo impacto real”, dijo.
Desde una mirada más cauta, Sos Khachikyan, director del centro ASTU, aseguró que la reducción del sector no será rápida. “La minería está conectada con la construcción y con los metales preciosos, que siguen siendo competitivos a nivel global”, explicó.
El debate ambiental permanece abierto. Las empresas reconocen el impacto ecológico, pero defienden el concepto de minería responsable, apoyada en tecnologías modernas para reducir riesgos.






