
🏗️ Armenia vive un boom inmobiliario. Más hipotecas, más construcción… pero también más riesgo. 📉 Expertos alertan: el mercado podría saturarse.
El mercado inmobiliario en Armenia muestra señales claras de reactivación en 2026. Las transacciones aumentan, el crédito fluye y la construcción crece a doble dígito. Sin embargo, economistas advierten que este impulso podría esconder un riesgo: un mercado saturado en el corto plazo.
Según datos oficiales, el volumen de financiación en el sector de la construcción superó los 22 mil millones de drams en enero, con un crecimiento interanual del 18,7%. El 64,9% de ese total está vinculado directamente al negocio inmobiliario.
El presidente del Banco Central de Armenia, Martin Galstyan, confirmó el cambio de tendencia en los últimos días. “La gente está activa. Las transacciones aumentaron, pero aún no tenemos señales digitales claras”, explicó.
El dato clave es que no hubo caída en los préstamos hipotecarios, lo que indica una demanda sostenida. Este comportamiento sorprende a los analistas, que todavía no logran identificar un factor único detrás del repunte.

El crédito hipotecario sigue siendo el motor del sector. En 2025 alcanzó los 1,6 billones de drams, equivalente al 21,3% del total de préstamos. Aunque el crecimiento se moderó al 13%, el volumen sigue siendo alto.
La economista Mary Boyajyan destacó que el epicentro sigue siendo Ereván. “El volumen en la capital es casi tres veces mayor que en otras regiones”, explicó. Allí, los préstamos crecieron un 7,4%.
Este fenómeno se vincula al programa estatal de devolución del impuesto sobre la renta para compradores de vivienda nueva, que incrementó el número de beneficiarios.
El sector de la construcción también acelera. En 2025 creció cerca del 30%, impulsado por inversiones constantes. En los primeros meses de 2026, el avance se mantiene con una suba del 19%.
El economista Sos Khachikyan señaló que la construcción sigue siendo rentable. “Las inversiones están ahí, incluso si no siempre se concretan en ventas”, afirmó.
Sin embargo, el crecimiento no siempre refleja una demanda real. Parte del capital queda inmovilizado en propiedades que no se venden.
El principal foco de preocupación es el desequilibrio entre oferta y demanda. La alta actividad constructora podría chocar con una caída en la demanda en los próximos meses.
Mary Boyajyan advirtió que el fin del incentivo fiscal podría impactar fuerte. “Habrá una posible caída en la demanda de inmuebles”, explicó.
Además, muchos compradores ya adquirieron propiedades en los últimos años. Esto podría reducir el interés futuro y presionar los precios a la baja.
El mercado inmobiliario en Armenia entra así en una nueva fase: más dinámica, pero también más incierta. El desafío será evitar que el crecimiento se convierta en una burbuja difícil de sostener.






