¿Qué tienen en común el Genocidio Armenio y el Shoah? Una reflexión sobre la resistencia de Israel y Armenia ante las amenazas de hoy.

Memoria y resistencia: la Shoah y los armenios. Por Klaus Lange Hazarian

¿Qué tienen en común el Genocidio Armenio y el Shoah? Una reflexión sobre la resistencia de Israel y Armenia ante las amenazas de hoy.

🕯️🇦🇲🇮🇱 Dos pueblos, una misma herida. Reflexiones sobre el Holocausto como una advertencia para la humanidad. 🔥 La clave de la geopolítica y economía en Armenia e Israel es simple: ¡HAY QUE ESTAR LISTOS! 🚀💪

Hoy es el Día de la Memoria de la Shoah, el genocidio del pueblo judío en Europa. Conozco esta fecha no como algo lejano, sino como un eco de mi propia sangre armenia.

Ya se dijo todo sobre este tema, y se vuelve, cada tanto, a decir. Pero nadie escucha. No les interesa. Hay cifras oficiales tristes —aunque ya no son tantas— y muchas imágenes con velas en Facebook. Pero la gente casi no entiende lo que ocurrió, y tampoco quiere entenderlo. “Ocurrió una tragedia, como le pasa a cualquiera”. Y nada más. Los armenios escuchamos esa frase desde 1915. También nosotros fuimos esa “tragedia como le pasa a cualquiera”.

Por supuesto, aún hay personas para quienes esta memoria es realmente importante. Pero el discurso dominante mundial hoy está cansado de los judíos. Presenta su ceremonial de luto de hoy como poco sincero, forzado, obligatorio. Lo mismo ocurre cada 24 de abril: velas, discursos, condolencias vacías, y al día siguiente, el mundo sigue haciendo negocios con quien nos negó.

Esto, y no las velas ni las condolencias, es la verdad que debemos tener en cuenta.

El problema es que hay que entender la historia —no solo los párrafos de un libro de texto, sino el curso de la historia en sí, su ritmo y su respiración. La historia es cómo se desarrolla la vida a través del tiempo. Y el genocidio —judío, armenio, cualquier genocidio— no es un error. Fue un acto de deseo, de poder. La destrucción de un pueblo, de su visión del mundo, de sus portadores, es uno de los motores más oscuros de eso que llamamos humanidad.

Nunca un faraón fue un error. Nuca un sultán rojo fue un error. Ni Salmanasar, Tito, Torquemada, Atila, Abdul Hamid, Hitler, o Stalin. No fue un desborde, no fue una guerra desafortunada. Fue pura voluntad.

Ayer mataban judíos. Ayer mataban armenios. Hoy los lloran. Pero también los condenan. A Israel lo condenan con corrección política y diplomacia. No importa si los judíos tienen razón o no: el veredicto siempre es el mismo. A Armenia la condenan ignorándola. Nos dicen que nos reconciliemos con Turquía y Azerbaiyán. Nos dicen que “ya es hora de superarlo”. Pronto le pedirán lo mismo a Israel con Irán.

No importa. Ambos sabemos que superar no significa olvidar.

Lo importante es que tanto Israel como Armenia deben vivir.

¿Simpatizan y ofrecen condolencias? Gracias, pero no es fundamental. ¿Mañana matarán y perseguirán? Posiblemente. Nosotros ya sabemos lo que es que el mundo mire para otro lado mientras atacan nuestros pueblos.

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¿Qué tienen en común el Genocidio Armenio y el Shoah? Una reflexión sobre la resistencia de Israel y Armenia ante las amenazas de hoy.

Lo fundamental es que vivan los pueblos. Que viva el pueblo judío. Que se reciten oraciones. Que se estudie la Torá. Que el Tsahal funcione como debe. Que no caigan misiles sobre Jerusalén. Y lo mismo con el pueblo armenio. Que se recite la liturgia en nuestras iglesias. Que nuestros hijos no tengan que huir de su tierra por cuarta vez en un siglo.

Que los vecinos puedan vivir y visitarse mutuamente. Que toda nuestra región se libere del yugo de cualquier tipo de colonialismo —islámico, otomano, ruso, europeo— y que, finalmente, viva.

Esto es fundamental. No solo para Israel o para Armenia. Para toda la humanidad, que aún no es capaz de darse cuenta que la diversidad es el motor de nuestra especie.

Vivimos tiempos premesiánicos de guerras y mucha sangre. Nosotros, los armenios, llevamos mil años viviendo entre dos imperios. Sabemos que hoy hay un poder “bueno”, pero mañana vendrá un nuevo faraón que no recuerda nada.

¿Está el mundo listo? ¿Está Israel listo? ¿Estamos los armenios listos?

Cuando no estamos listos, ahí está Yom HaShoah. Y ahí está el 24 de abril. Para recordarnos lo que ocurre cuando no estamos listos.

A los judíos les digo: nosotros también sabemos lo que es que nos borren del mapa. Y a los armenios que lean esto: no olviden que la Shoah y el Metz Yeghern son la misma lección.

Si el mundo no aprendió con nosotros, tal vez aprenda con ustedes. Y si no aprende con ninguno, entonces recordemos juntos. Porque recordar, aunque sea a gritos, es la única manera de que no nos vuelvan a matar en silencio.

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