La restauradora sirio-armenia Karin Abelyan preserva más de 1.800 manuscritos árabes y Coranes medievales en el Matenadaran de Ereván.

Especialistas sirio-armenias preservan manuscritos árabes para el futuro en el Matenadaran de Ereván

La restauradora sirio-armenia Karin Abelyan preserva más de 1.800 manuscritos árabes y Coranes medievales en el Matenadaran de Ereván.

Del Ararat a los textos sagrados: El Matenadaran de Ereván utiliza técnicas e insumos locales para revivir Coranes del siglo XVII.

Detrás de la imponente puerta de una caja fuerte verde empotrada en la pared de su oficina, Karin Abelyan custodia los tesoros heridos de Oriente Medio. Hojas sueltas que aguardan pacientemente un nuevo encuadernado y manuscritos centenarios conforman el día a día de esta especialista, considerada la máxima experta en la restauración de códices árabes en el Matenadaran, el depósito de manuscritos más importante de Armenia.

El Matenadaran alberga más de 1.800 manuscritos en escritura árabe, que abarcan desde textos sagrados como el Corán hasta tratados medievales de literatura, medicina, matemáticas y gramática. Aunque la colección incluye obras en turco otomano, persa y armenio, los textos árabes poseen una particularidad estética: su paleta se limita estrictamente al uso de tintas rojas y negras, a diferencia de otras tradiciones regionales que incorporan suntuosos detalles en azul, verde, oro y plata.

El hollín y el hierro dan vida al negro, mientras que el rojo proviene frecuentemente del célebre Vordan Karmir (rojo carmín armenio), un pigmento orgánico extraído de un cochinilla que habita exclusivamente en la llanura del Ararat y el valle del río Araks. Este detalle técnico revela las densas redes de comercio intercultural de la época. Gayane Mkrtumyan, académica de la Facultad de Estudios Orientales de la Universidad Estatal de Ereván (YSU), explica a Hetq que las culturas de la región jamás deben entenderse de forma aislada, y el trabajo físico de Abelyan es la prueba viviente de esta premisa.

El desafío de revertir “errores” del pasado

El proyecto actual de Abelyan consiste en la restauración de un Corán del siglo XVII originario de Persia. El ejemplar se encuentra desarmado debido a que la encuadernación original colapsó. Al comparar las páginas ya estabilizadas con las que aún están dañadas, el contraste es asombroso.

Este texto arrastra las cicatrices de una intervención defectuosa realizada en la década de 1960. En aquella época, los restauradores aplicaron métodos de confección editorial europeos que resultaban incompatibles con la tradición árabe (como un tipo de costura inapropiado) y utilizaron un papel con altas concentraciones de hierro que, con el paso de las décadas, terminó oxidando y ennegreciendo las hojas.

“El restaurador anterior incluso se tomó la libertad de reescribir partes del texto que se habían perdido, lo cual va en contra de las convenciones internacionales modernas, ya que altera la veracidad histórica”, explica Abelyan. Sin embargo, los códigos de restauración actuales le prohíben enmendar ese fallo: la mala praxis del siglo XX ya se ha convertido, de forma irreversible, en parte de la biografía del documento.

De la guerra en Damasco a la seguridad de Ereván

El viaje profesional de Abelyan está marcado por la supervivencia. Se especializó en códices árabes en el año 2004, iniciando su carrera en el Museo Nacional de Damasco, donde fue entrenada por expertos japoneses. Cuando la guerra civil siria cercó la capital a mediados de la década de 2010, el museo tuvo que evacuar de emergencia sus colecciones hacia los sótanos de los bancos nacionales.

Otras instituciones no corrieron la misma suerte. Abelyan relata con conmoción cómo el director del Museo de Tadmor (Palmira) logró salvar las reliquias históricas de los terroristas de ISIS ocultándolas en un camión de carga cargado con los cuerpos de soldados caídos.

La guerra en Siria también paralizó la ciencia: las sanciones internacionales bloquearon la importación del papel especial japonés que utilizaban para los parches y el refuerzo de las hojas. Aunque los manuscritos sirios finalmente sobrevivieron y volvieron a su museo de origen, la crisis de recursos básicos, la falta de gas y los cortes crónicos de electricidad obligaron a Abelyan y a su familia a emigrar y establecerse definitivamente en Ereván en 2021.

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La restauradora sirio-armenia Karin Abelyan preserva más de 1.800 manuscritos árabes y Coranes medievales en el Matenadaran de Ereván.

El proceso de renacimiento del papel

Hoy en día, el panorama es distinto. En lugar del papel japonés, Abelyan utiliza un papel armenio de producción local que iguala los estándares de calidad internacional y ofrece una ventaja artesanal: los especialistas pueden teñirlo con precisión en el laboratorio para que combine exactamente con la tonalidad exacta del pergamino antiguo.

Trabajando codo a codo con su colega Lusine Tumanian, esta especialista sirio-armenia ha logrado transferir a Armenia un conocimiento técnico único en el diseño y montaje del libro árabe medieval. En los pasillos silenciosos del Matenadaran, lejos del estruendo de las bombas, el patrimonio escrito del mundo islámico y del Medio Oriente encuentra un refugio seguro para las generaciones del futuro.

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