
Tiflis en pie de guerra: Manifestantes proeuropeos marchan contra el millonario Ivanishvili y denuncian el éxodo de 400.000 ciudadanos.
Una masiva marcha proeuropea recorrió las calles de Tiflis este sábado 15 de agosto de 2026 bajo la consigna central: «Cuando el Estado sirve al oligarca Ivanishvili, la gente abandona el país». La movilización, reflejada en el videoblog “Protestas en Georgia”, denunció el impacto de la crisis social y el éxodo poblacional que golpea a la nación caucásica.
Los oradores de la marcha culparon directamente a la falta de empleo, los bajos salarios y la inestabilidad institucional como los detonantes de una ola migratoria sin precedentes. Según datos oficiales de Geostat, más de 400.000 ciudadanos georgianos emigraron del país durante el mandato del partido gobernante Sueño Georgiano entre 2012 y 2025, una cifra alarmante para una población total que no alcanza los cuatro millones de habitantes.
Las calles de Tiflis y otras localidades del país registran protestas continuas desde noviembre de 2024. Los manifestantes exigen de manera unánime que el Gobierno retome la senda de la integración con la Unión Europea, mientras una parte considerable de la sociedad civil se niega a reconocer la legitimidad de los resultados de las elecciones parlamentarias celebradas en el otoño de 2024.
Cada noche, miles —y en ocasiones decenas de miles— de personas se congregan en los centros urbanos. La respuesta del Ejecutivo de Sueño Georgiano se ha caracterizado por un recrudecimiento de la violencia y el aparato judicial.
La represión gubernamental ha golpeado con especial dureza a la prensa independiente y a las organizaciones civiles. Entre los detenidos más emblemáticos se encuentra Mzia Amaglobeli, fundadora y directora de los reconocidos medios de comunicación locales Batumelebi y Netgazeti.
Amaglobeli fue condenada en 2025 a una pena de dos años de cárcel tras ser acusada de abofetear a un agente de policía durante los disturbios. Ante este escenario, los bloques civiles movilizados mantienen firme su agenda de exigencias, la cual incluye la liberación inmediata de todos los presos de conciencia y la derogación total de las leyes antidemocráticas aprobadas por el Parlamento en los últimos dos años. A pesar de los esfuerzos del oficialismo por asfixiar el descontento, la resistencia ciudadana persiste en múltiples modalidades en todo el territorio georgiano.
El ciudadano más rico de la República de Georgia y líder del partido gobernante Sueño Georgiano, Bidzina Ivanishvili, lidera desde hace años un drástico cambio geopolítico hacia Moscú mientras mantiene un control indiscutible sobre el gobierno. El multimillonario, cuya fortuna equivale a una cuarta parte del Producto Interno Bruto (PIB) de su nación y denominado “presidente en la sombra” gobierna el país desde la distancia tras ejercer como primer ministro durante solo un año después de su victoria electoral en 2012. Desde su fortaleza neomodernista de vidrio y acero en una colina de Tiflis, el magnate ha cambiado su antigua postura prooccidental por una retórica hostil hacia Estados Unidos y la Unión Europea (UE).
El giro político del magnate se ha materializado en la puesta en marcha de polémicas legislaciones inspiradas directamente en el régimen ruso. Su formación política ha aprobado normativas restrictivas que emulan las políticas del presidente Vladimir Putin como una ley contra la propaganda LGTB y la legislación contra ‘agentes extranjeros’.
Esta deriva autoritaria ha provocado una respuesta contundente por parte de sus antiguos aliados estratégicos. Tanto Estados Unidos como la UE han suspendido formalmente parte de la ayuda financiera dirigida a Georgia, mientras que el bloque europeo optó por congelar el proceso de solicitud de adhesión del país euroasiático.

La trayectoria económica de Ivanishvili explica sus actuales vínculos con el Kremlin, ya que el empresario consolidó su inmensa fortuna en la Rusia de la década de 1990. Durante el caótico periodo posterior al colapso de la Unión Soviética, fundó bancos privados, empresas de telecomunicaciones y firmas metalúrgicas vendiendo teléfonos y ordenadores.
“Mis principales valores son la vida y la libertad”, afirmó el magnate a la revista Forbes en el año 2012 durante una de sus escasas apariciones en los medios de comunicación.
En sus primeros años, el político consolidó su base de apoyo popular mediante alardes populistas y obras de filantropía, asegurando haber donado cerca de mil millones de dólares del propio bolsillo. Estos fondos financiaron directamente la construcción de carreteras e iglesias locales, incluyendo la adecentada apariencia de la emblemática Catedral de la Santísima Trinidad de Tiflis.
Ante el trauma de la corta y desastrosa guerra que Georgia libró contra Rusia en 2008, y el temor reactivado por la invasión a Ucrania, Ivanishvili ofrece orden a la población. El polémico dirigente exige doce años más de mano firme a cambio de garantizar la paz económica, alejando al país de la influencia de Occidente.






