
⛪ Armenia debate: ¿Karekin II prepara un Catholicos en el exilio? El concilio en Austria sacude a la Iglesia y reabre el mayor conflicto eclesiástico en décadas. .
La decisión de la Iglesia Apostólica Armenia de celebrar su próximo concilio de obispos fuera del país encendió un debate político, religioso y geopolítico sin precedentes en Armenia. El encuentro, previsto del 16 al 19 de febrero en la ciudad austríaca de Sankt Pölten, alimentó temores sobre un posible escenario de “Catolicós en el exilio” y una profundización del cisma entre el clero y el Estado.
Desde la Santa Sede de Etchmiadzín, centro espiritual histórico de la Iglesia, justificaron la decisión por motivos de seguridad. “Se decidió celebrar el concilio fuera de Armenia, dada la campaña lanzada contra la Iglesia y la presión sobre el clero”, afirmó Esayi Artenyan, jefe del servicio de información. “Suponemos que se podría ejercer cierta presión”, agregó.
La convocatoria incluye a los 56 obispos de la Iglesia Apostólica Armenia, entre ellos diez clérigos que respaldan el proceso de reforma eclesiástica impulsado desde el entorno del primer ministro Nikol Pashinyan. Ese grupo respondió con un llamado al boicot, calificando el concilio como una “aventura” que agrava la fractura interna.
El arzobispo Vazgen Mirzakhanyan, jefe de la diócesis armenia de los Estados bálticos, lanzó una advertencia que encendió las alarmas. “¿Cómo sabemos que no dejará Austria y se trasladará a otro lugar y se declarará Catholicos en el exilio?”, dijo en una entrevista con civic.am. “Dada su forma de pensar y la posición de su círculo más cercano, esas medidas son posibles”.

El analista político Rubén Meghrabyan interpreta la jugada como un intento de Karekin II de ganar tiempo. Según él, el traslado del concilio busca extender su mandato en medio de una crisis de legitimidad. “El destino de la Iglesia Apostólica Armenia se decide en Armenia”, sostuvo. “Esta es la Iglesia de la República de Armenia, con diócesis en todo el mundo, no al revés”.
El concilio debía celebrarse originalmente en diciembre de 2025, pero fue pospuesto por la Sede Madre, que volvió a alegar presiones sobre el clero. Aunque existen antecedentes históricos, como el concilio de 1956 en El Cairo durante el mandato de Vazgen I, la decisión actual resulta excepcional por su contexto político.
El sacerdote Ararat Poghosyan, ajeno al movimiento reformista, rechazó que la sede en el extranjero viole los cánones. Afirmó que no se trata de “un paso problemático ni sin precedentes”. Sin embargo, el debate ya superó lo canónico y entró de lleno en la arena política.
Desde el partido gobernante Contrato Civil, el diputado Sargis Khandanyan negó cualquier presión oficial sobre la Iglesia. “El gobierno no ejerció presión sobre ninguna institución”, afirmó. Al mismo tiempo, se mostró desconcertado por la decisión de reunirse fuera del país. “Esto confirma que quienes toman tales decisiones se ven a sí mismos fuera de Armenia”, dijo.
Para los obispos que promueven la reforma, el concilio en Austria “siembra división” y desvía la atención de las acusaciones que pesan sobre la cúpula eclesiástica. Denuncian el silencio de la Sede Madre frente a escándalos internos y piden cancelar la reunión en el extranjero.
Durante meses, Nikol Pashinyan cuestionó públicamente a Karekin II, acusándolo de haber violado su voto de celibato y de mantener supuestos vínculos con servicios de inteligencia extranjeros. Acusaciones similares alcanzaron a su hermano, el arzobispo Ezras Nersisyan, jefe de la diócesis de Rusia y Novo-Nakhichevan.
El canal de Telegram Bagramyan26 alimentó aún más la polémica al describir un posible escenario en el que Karekin II se traslade a Rusia y gobierne la Iglesia de forma remota. Según esa versión, se buscaría crear la imagen de un Catolicós en el exilio, similar al precedente histórico del Catolicosado de la Gran Casa de Cilicia, con sede en el Líbano.
“El objetivo sería dividir a la Iglesia desde fuera”, escribió el canal, citando supuestas preocupaciones de servicios de seguridad rusos. El clero, según esas fuentes, reaccionó con desconcierto y advirtió que tal paso equivaldría a un cisma duradero.
El debate se cruzó además con una polémica identitaria. Medios rusos y voces cercanas a Moscú comenzaron a referirse a la Iglesia Apostólica Armenia como “ortodoxa”, un término históricamente incorrecto. La Iglesia Armenia pertenece a las Iglesias Orientales Antiguas y rechazó el Concilio de Calcedonia en 451, lo que la diferencia de la tradición bizantina.
Especialistas recuerdan que, hasta 1990, en ruso se utilizaban los términos “Iglesia Apostólica Armenia” o “Gregoriana Armenia”. El concepto de “Iglesia Ortodoxa Armenia” apareció tras el colapso de la URSS, en un contexto de creciente influencia del Patriarcado de Moscú.
La controversia por el concilio en Austria revela una crisis más profunda. No se trata solo de una disputa eclesiástica, sino de una lucha por soberanía espiritual, influencia política y orientación geopolítica. Para muchos en Armenia, el lugar donde se reúna el concilio simboliza quién decide el futuro de la Iglesia.
Mientras se acerca febrero, la pregunta sigue abierta. ¿Será el concilio un espacio de diálogo o el primer paso hacia un quiebre histórico? En el centro del conflicto, Karekin II, la Iglesia Apostólica Armenia y el Estado se enfrentan en una pulseada que redefine los límites entre fe, poder y nación.






