
🚨 Terremoto diplomático: Israel avanza en el reconocimiento del Genocidio Armenio a la espera de la votación en la Knesset. Ankara acusa a Netanyahu de usar la historia para tapar las denuncias en la Corte Internacional de Justicia. Un choque geopolítico con consecuencias en Oriente Medio. 🗺️
El gobierno de coalición de Israel ha dado un paso histórico y de profundas consecuencias diplomáticas. El gabinete de ministros aprobó por unanimidad una resolución oficial que reconoce como Genocidio Armenio las matanzas y deportaciones masivas perpetradas por el Imperio Otomano a principios del siglo XX. La iniciativa, impulsada por el ministro de Asuntos Exteriores, Gideon Sa’ar, deberá ser remitida de forma inmediata a la Knesset (el parlamento israelí) para su ratificación definitiva.
El propio Sa’ar confirmó la noticia a través de un mensaje de vídeo difundido por la cancillería en Jerusalén. Minutos después, el jefe de la diplomacia israelí publicó en su cuenta personal de Facebook el discurso íntegro pronunciado ante el Ejecutivo, donde desglosó los fundamentos históricos y éticos de una decisión que sitúa a Israel en una abierta colisión política con la Turquía de Recep Tayyip Erdogan.
Durante su intervención ante el gabinete el 28 de junio, el ministro Sa’ar realizó una pormenorizada introducción histórica sobre los crímenes iniciados en 1915. Recordó el arresto sistemático de intelectuales armenios en Constantinopla, el exterminio de hombres en batallones de trabajo forzado y la deportación de ancianos, mujeres y niños hacia los desiertos de Siria, validando la cifra de un millón y medio de víctimas.
El canciller eludió justificar por qué Israel postergó esta declaración durante décadas, calificando ese debate de “irrelevante” bajo la premisa de que “nunca es tarde para hacer lo correcto”
Asimismo, Sa’ar hilvanó una argumentación que conecta la resolución con la realidad demográfica del pueblo armenio. Destacó el valor de la diáspora armenia, calculada entre siete y ocho millones de personas a nivel global, frente a los menos de tres millones que residen en la actual República de Armenia.
Además, enumeró las principales comunidades del exterior, haciendo hincapié en las asentadas en Estados Unidos, Rusia y Francia (país que, junto a Argentina y Uruguay, ya posee leyes de reconocimiento); mencionando explícitamente la importancia estratégica de las comunidades armenias en Irán y Líbano, así como los miles de ciudadanos que dan vida al histórico Barrio Armenio de la Ciudad Vieja de Jerusalén, cuyos líderes eclesiásticos enviaron una carta formal de agradecimiento al ministro.

La reacción de Ankara ante el anuncio de Jerusalén fue fulminante. El Ministerio de Asuntos Exteriores de Turquía emitió un comunicado oficial recogido por el diario internacional The Times of Israel, condenando enérgicamente la resolución y tildándola de “decisión estrictamente política” carente de validez histórica.
Según la cancillería turca, el gobierno de Benjamin Netanyahu utiliza la tragedia de 1915 de forma instrumental para desviar la atención internacional de la crisis humanitaria en la Franja de Gaza. El texto oficial de Ankara señala de forma tajante:
“El gobierno israelí, que persigue sistemáticamente al pueblo palestino ante la comunidad internacional y es acusado por la Corte Internacional de Justicia de cometer genocidio contra el pueblo de Gaza, está tratando de encubrir sus propios crímenes tomando una decisión política con respecto a los acontecimientos de 1915”.
El Ejecutivo de Erdogan reafirmó que la diplomacia turca no detendrá sus denuncias y que continuará combatiendo activamente lo que definió como las “políticas expansionistas y desestabilizadoras” del Estado judío en el mapa de Oriente Medio.
Las relaciones bilaterales entre Israel y Turquía sufrieron una ruptura total a raíz de los ataques del 7 de octubre de 2023 y el posterior desarrollo de la guerra en Gaza. En su discurso, Sa’ar intentó desligar la resolución de la coyuntura actual: “No es una venganza por la horrible retórica y las medidas hostiles de la Turquía liderada por Erdogan hacia Israel, pero el hecho de que Turquía promueva narrativas falsas contra Israel no la exime de la verdad histórica”.
Sin embargo, los analistas internacionales leen el movimiento en una clave netamente geoestratégica. Al poner el foco en la presencia institucional armenia en Jerusalén y en las comunidades de Irán y Líbano, Israel busca activar un recurso de influencia política en el corazón de Oriente Medio, desafiando el veto de Erdogan a cualquier alteración del statu quo de la ciudad santa.
Esta jugada de ajedrez político se ejecuta bajo lógicas de estricto interés nacional para el gabinete de Netanyahu. A la actual administración israelí no le preocupan los beneficios colaterales o los severos riesgos de seguridad que este choque entre potencias pueda acarrear directamente para el frágil entorno diplomático de la República de Armenia en el Cáucaso.






