
🚨 Último momento: Cazas israelíes bombardean el aeropuerto de Idlib en Siria y alcanzan una posición con soldados de Turquía.
El aeropuerto militar de Abu-az-Zahur, ubicado en las inmediaciones de la ciudad siria de Idlib, fue escenario anoche de cuatro ataques aéreos selectivos ejecutados por fuerzas de aviación que operaron inicialmente sin identificarse. El periodista israelí Gelman, citando reportes de la Agencia France-Presse (AFP) y fuentes de inteligencia árabe, confirmó que el bombardeo impactó directamente contra instalaciones donde se encontraba estacionado personal militar de Turquía, convirtiéndose en un ataque encubierto contra una base de operaciones de Ankara en territorio sirio.
El espacio aéreo de Siria ha sido utilizado de forma sistemática por las Fuerzas de Defensa de Israel durante décadas. Fuentes diplomáticas coinciden en que la autoría de la incursión contra la infraestructura de Idlib —una región controlada históricamente por facciones rebeldes sirias aliadas del ejército turco en su lucha contra el régimen de Bashar al-Asad— corresponde a cazas de combate israelíes. El bombardeo también fue ratificado por el periódico catarí Al-Arabiya Al-Jiddah, bajo el testimonio de un alto cargo del Ministerio de Defensa sirio.

El incidente militar se ejecutó apenas horas después de una crucial reunión en Jerusalén entre el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, y el enviado especial de la Casa Blanca, Jared Kushner, la cual coincidió con una tensa llamada telefónica entre los presidentes de Estados Unidos y Turquía.
Durante las negociaciones de alto nivel, el gobierno de Netanyahu entregó a los estadounidenses expedientes clasificados que denuncian el rol de Ankara en el financiamiento internacional de milicias palestinas, donde Israel acusa formalmente a Turquía de proveer un flujo de soporte financiero continuo a las estructuras de Hamás.
Tel Aviv denunció además, que el gobierno turco otorga refugio e inmunidad en su propio territorio a los principales líderes y cuadros políticos del grupo terrorista, escalando la retórica al catalogar a Ankara como un “patrocinador del terrorismo”.
El bombardeo en Idlib expone la fragilidad de las alianzas de Estados Unidos en Oriente Medio, puesto que tanto Israel como Turquía son socios estratégicos de Washington y buscan el respaldo de la Casa Blanca para sus respectivos planes geopolíticos. La confrontación armada se refleja también en un choque ideológico radicalizado en el discurso público, donde la narrativa de Israel defiende a “Jerusalén como la capital eterna del Estado judío”, mientras el presidente turco replica que “Jerusalén es parte integral del legado otomano”.
Durante su primer mandato presidencial, el mandatario estadounidense Donald Trump favoreció de forma inédita la postura de Tel Aviv al reconocer a Jerusalén como capital del Estado hebreo y validar su jurisdicción sobre los Altos del Golán. Sin embargo, analistas regionales advierten que el recrudecimiento de la guerra de Washington contra Irán ha provocado un severo desgaste en la autoridad y la capacidad de disuasión de la administración Trump en la región, un vacío de control que hoy permite a israelíes y turcos dirimir sus disputas mediante ataques con misiles en suelo sirio.






