
🧭 Israel mira al Caspio. Kazajstán y Azerbaiyán se convierten en socios clave para Tel Aviv. Diplomacia, energía y seguridad redefinen Asia Central. #Geopolítica #AsiaCentral
Israel avanza en su proyección diplomática y estratégica en Asia Central y la región del Caspio, con Kazajstán y Azerbaiyán como piezas clave. Un análisis publicado por el Centro Begin-Sadat (BESA) señala que la adhesión kazaja a los Acuerdos de Abraham abre una nueva etapa para la presencia israelí fuera de Oriente Medio.
El politólogo Andrei Kazantsev-Vaisman sostiene que, tras décadas de neutralidad regional hacia Israel, el giro de Astaná crea oportunidades diplomáticas y económicas en todo el Caspio. “Después de que Kazajstán se una a los Acuerdos de Abraham, Israel puede ampliar significativamente su presencia”, afirma el autor.
El 10 de enero de 2026, el primer ministro Benjamín Netanyahu habló por teléfono con el presidente Kassym-Jomart Tokayev. Ambos reafirmaron el desarrollo a largo plazo de la cooperación bilateral y analizaron la adhesión kazaja a los acuerdos.
Según Kazantsev-Vaisman, esta decisión “aumenta el valor de Kazajstán para Israel como socio económico y actor en iniciativas de paz multilaterales”. La relación avanza en tecnología, agricultura y gestión de recursos hídricos, con planes para conexiones aéreas directas.

El fortalecimiento del diálogo con Kazajstán ocurre en paralelo a la alianza con Azerbaiyán. El autor subraya que Bakú tiene “importancia estratégica” para Tel Aviv por su rol militar, energético y geopolítico en el Cáucaso y el Caspio.
Israel figura como proveedor clave de armamento para Azerbaiyán y amplía la cooperación económica en energía, tecnología y turismo. Tras la Segunda Guerra de Karabaj, el peso regional de Bakú creció de forma visible.
Kazantsev-Vaisman aclara que la cercanía con Azerbaiyán es más profunda que con Kazajstán. “Israel mantiene vínculos militares y de inteligencia con Bakú, mientras que con Astaná predomina una cooperación blanda”, explica.
El análisis plantea un escenario favorable para Tel Aviv en el marco del formato C5+1. En 2025, Azerbaiyán se incorporó a la Reunión Consultiva de Asia Central, creando un C6. Esto abre la puerta a un posible C6+1 con Israel.
“Para Tel Aviv, esta configuración sería especialmente beneficiosa”, concluye el autor, al integrar a sus dos socios más sólidos de la región. El avance israelí en Asia Central ya no resulta marginal y redefine equilibrios en el Caspio.






