
🇮🇷 Ali Akbar Velayati asegura que Irán frusta la apertura del Corredor Zangezur, bloqueando un plan que buscaba “desmembrar Armenia” y aislar a Irán y Rusia. Teherán refuerza su papel clave en el Cáucaso Sur.
La República Islámica de Irán ha proclamado haber impedido de forma decisiva la creación del llamado “Corredor Zangezur”, una iniciativa promovida por Azerbaiyán y Turquía para conectar el enclave de Najicheván con el resto de Azerbaiyán a través del sur de Armenia, lo que hubiera alterado las fronteras internacionalmente reconocidas en la región y bloqueado las rutas de tránsito de Irán hacia Europa.
Según Ali Akbar Velayati, asesor principal del Líder Supremo iraní Ali Jamenei, Irán “reaccionó con vigilancia y firmeza” ante lo que calificó como un intento de “desmembrar Armenia y cerrar la ruta iraní a Europa”. En una entrevista con el portal oficial KHAMENEI.IR, Velayati destacó que la acción fue ejecutada unilateralmente por Irán, sin la colaboración de Rusia, subrayando el ascenso de Teherán como potencia regional.
“Cuando algunos países intentaron conectar Najicheván con Azerbaiyán con el pretexto de abrir un corredor, Irán se opuso con firmeza y lo impidió”, declaró Velayati. “Incluso sin el apoyo ruso, Irán ha mantenido la seguridad regional y frenado la penetración de la OTAN mediante una diplomacia astuta”.

El proyecto del “Corredor Zangezur” ha sido considerado por varios analistas como un componente clave de una estrategia más amplia que beneficiaría a Turquía y Azerbaiyán, con apoyo de actores occidentales, para reconfigurar los corredores de transporte del Cáucaso Sur, debilitando el papel de Irán y Rusia.
Velayati fue explícito al señalar los objetivos geoestratégicos de los impulsores del proyecto: “El objetivo final no era solo aislar a Irán por el norte, sino también crear un cerco de bloqueo alrededor de Rusia por el sur”.
Esta afirmación coincide con la política regional iraní de rechazar cualquier modificación territorial impuesta desde el exterior, como lo ha reiterado Teherán en múltiples ocasiones. El gobierno iraní ha advertido que no permitirá que se alteren las fronteras establecidas ni que se comprometan sus rutas de conexión estratégicas con Europa, fundamentales para su economía.
Para Velayati, la influencia de Irán ha alcanzado un nuevo clímax en el contexto del orden multipolar emergente:
“Hoy en día, Irán ocupa un lugar central en el nuevo orden mundial. Nuestra presencia estratégica en el Cáucaso no solo protege nuestros intereses, sino que actúa como una sólida barrera contra la injerencia externa”.
Teherán ha intensificado su diplomacia regional en el último año, con visitas de alto nivel a Armenia y declaraciones firmes en contra de cualquier corredor que imponga condiciones extraterritoriales. El corredor Zangezur, que figura en el acuerdo de alto el fuego de 2020 entre Armenia y Azerbaiyán, ha sido interpretado de formas distintas por las partes. Mientras Bakú y Ankara impulsan un corredor bajo su control, Ereván y Teherán rechazan cualquier proyecto que implique soberanía compartida o control externo sobre territorio armenio.
La posición de Irán refuerza indirectamente la de Armenia, que ha denunciado presiones para permitir un corredor que amenazaría su integridad territorial. Aunque el gobierno del primer ministro Nikol Pashinyan ha expresado disposición a mejorar las conexiones regionales, insiste en que estos proyectos deben respetar la soberanía plena de Armenia.
El respaldo iraní a esta postura se ha manifestado en múltiples foros diplomáticos y refuerza la alianza táctica entre Ereván y Teherán, en contraposición a los intereses de Turquía y Azerbaiyán. La narrativa de Irán, que vincula el corredor con un intento occidental de bloqueo geopolítico, añade una capa de complejidad a las ya tensas negociaciones regionales.






