
Hungría bloquea la asignación de 20 millones de euros del Fondo Europeo de Paz a Armenia, pese al respaldo unánime del resto de la UE. El veto refleja la alineación de Budapest con Azerbaiyán y complica los esfuerzos europeos por estabilizar el Cáucaso Sur.
Continúan las conversaciones para asignar 20 millones de euros a Armenia a través del Fondo Europeo de Paz (FEP), pero el proceso está paralizado por el veto de Hungría, único país de los 27 Estados miembros de la Unión Europea que se opone a la medida.
En una conferencia de prensa conjunta celebrada en Liubliana, la ministra de Exteriores de Eslovenia, Tanja Fajon, declaró que su país “apoya firmemente” la propuesta de asignar 20 millones de euros a Armenia del Fondo Europeo de Paz. Su homólogo armenio, Ararat Mirzoyan, confirmó que “las conversaciones continúan” y expresó su esperanza de un resultado positivo en el futuro próximo.
Sin embargo, Radio Liberty reveló que Hungría bloqueó la asignación durante la última reunión del Consejo de Ministros de Exteriores de la UE, celebrada en Luxemburgo, pese al respaldo unánime del resto de los países.
“No se ha logrado ningún progreso después de las conversaciones de hoy”, señaló una fuente diplomática en Bruselas, confirmando que Budapest mantiene su veto desde hace seis semanas.
Esta no es la primera vez que Hungría obstruye los esfuerzos de Bruselas por apoyar militarmente —de forma no letal— a Armenia. En julio de 2023, otro paquete de 10 millones de euros fue retrasado varios meses por la misma razón: Hungría exigía que Azerbaiyán recibiera una ayuda comparable, lo cual fue considerado inaceptable por varios Estados miembros.
El conflicto de fondo responde a la alineación estratégica del gobierno de Viktor Orbán con Azerbaiyán y Turquía, una política exterior que ha priorizado relaciones energéticas y geopolíticas, incluso a costa de romper consensos dentro de la UE.
Hungría finalmente levantó el veto en 2023 solo después de que la Comisión Europea acordara financiar operaciones de desminado en Azerbaiyán a través de otro canal.
Las relaciones entre Armenia y Hungría han sido históricamente tensas. El punto de quiebre más grave se produjo en 2012, cuando Hungría extraditó a Azerbaiyán al oficial Ramil Safarov, condenado por asesinar con un hacha a un militar armenio en un seminario de la OTAN en Budapest. Azerbaiyán lo recibió como un héroe nacional.
A raíz de ese episodio, Armenia rompió relaciones diplomáticas con Hungría, las cuales solo fueron restablecidas a finales de 2022. No obstante, este nuevo veto podría tensarlas nuevamente.

La ayuda de la UE tiene un carácter claramente defensivo y humanitario. El primer paquete de 10 millones de euros, recibido por Armenia en julio de 2023, está destinado a crear un hospital de campaña y otras infraestructuras de apoyo logístico para el ejército. Esta asistencia se desplegará durante los próximos dos años y medio.
El nuevo tramo de 20 millones de euros busca reforzar capacidades no letales del ejército armenio en el contexto de seguridad regional, marcado por la creciente militarización de Azerbaiyán y las tensiones no resueltas tras el conflicto de Nagorno-Karabaj.
Según los mecanismos de la UE, el uso del Fondo Europeo de Paz requiere la aprobación unánime de los 27 Estados miembros. La Alta Representante para Asuntos Exteriores y Política de Seguridad, Kaja Kallas, propuso formalmente el paquete en marzo, obteniendo el respaldo de todos los países excepto Hungría.
Como informara SoyArmenio.com, mientras la mayoría de los Estados miembros buscan fortalecer la estabilidad en el Cáucaso Sur como parte de su política de vecindad, el bloqueo de Budapest deja a Armenia en una posición de vulnerabilidad y erosiona la credibilidad de la política exterior común de la UE.






