
🇬🇪❌🇪🇺 Georgia rompe con la política exterior de la Unión Europea y decide no sumarse a las últimas sanciones internacionales contra Irán.
El gobierno de Georgia decidió no sumarse a los países socios que respaldaron las sanciones actualizadas de la Unión Europea (UE) contra Irán. La jefa de la diplomacia europea, Kaja Kallas, detalló que el paquete restrictivo del bloque abarca tres decisiones específicas que actualizan el régimen de penalizaciones contra la República Islámica.
Las medidas europeas modifican la lista negra de sancionados por violaciones a los derechos humanos y prorrogan los castigos por el apoyo militar iraní a grupos armados en Rusia, Oriente Medio y el Mar Rojo. Naciones del Espacio Económico Europeo como Islandia, Liechtenstein y Noruega, además de los estados candidatos Albania, Bosnia y Herzegovina, Moldavia, Montenegro, Macedonia del Norte y Ucrania, adoptaron el dictamen; sin embargo, las autoridades de Tiflis rechazaron la alineación internacional.

La negativa a sancionar a Teherán coincide con un llamativo fenómeno corporativo en territorio georgiano. Un informe del Centro de Investigación de Política Económica (EPRC) reveló que el número de empresas iraníes registradas en Georgia ha registrado un vertiginoso aumento del 510 por ciento desde el año 2012.
Los economistas locales observan este patrón con profunda cautela y escepticismo técnico. Los analistas advierten que este masivo incremento en el padrón de firmas comerciales no se ha traducido en un aumento equivalente de la inversión extranjera directa, lo que suscita serios interrogantes entre los expertos sobre el verdadero propósito de dichas sociedades.
La bancada oficialista defendió el rumbo de su política exterior y descartó seguir los lineamientos de Bruselas de forma automática. El diputado del partido gobernante Sueño Georgiano, Tengiz Sharmanashvili, justificó la decisión alegando que el país actúa con estricto pragmatismo.
“La cuestión de si Georgia se adhiere a una resolución o toma medidas en asuntos internacionales se determina por un solo criterio: si ello beneficia los intereses del país en ese momento concreto”, afirmó categóricamente Sharmanashvili. El parlamentario argumentó que otros dos países candidatos, Turquía y Serbia, tampoco respaldaron el bloqueo a Irán, sentenciando: “Si va en contra de los intereses de Georgia, no nos importa a quién beneficie”.
Esta falta de sintonía diplomática agrava el estancamiento del proceso de integración de Georgia en la UE, cuyo informe anual alertó que la democracia y los derechos humanos en el país se deterioraron significativamente durante el año 2025.
Las estadísticas oficiales de Bruselas reflejan fielmente este distanciamiento político. El reporte de ampliación de 2025 consignó que la alineación de Georgia con la Política Exterior y de Seguridad Común de la UE se desplomó al 40 por ciento en octubre de ese año, marcando una alarmante caída frente al 53 por ciento registrado en 2024.






