
Georgia y Kazajistán elevan sus relaciones al nivel de Alianza Estratégica. El objetivo es acelerar el Corredor Medio para transportar mercancías de Asia Central a Europa, desafiando las tensiones con Bruselas y Moscú. 🧵
El mapa geopolítico y comercial de Asia Central y el Cáucaso Sur experimentó un giro fundamental. El primer ministro georgiano, Irakli Kobakhidze, encabezó una comitiva oficial en Astaná para reunirse con el presidente kazajo, Kassym-Jomart Tokayev. El encuentro culminó con una ceremonia de firma de múltiples convenios intergubernamentales y la entrega de la Orden de la Amistad de primer grado al mandatario georgiano, consolidando formalmente la elevación de sus lazos bilaterales al rango de asociación estratégica.
El viaje de Kobakhidze a Kazajistán se produce inmediatamente después de sus visitas oficiales a Kirguistán y Tayikistán, y precede a la llegada de la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a Bakú y Ereván. El eje central de este despliegue diplomático es asegurar la operatividad y el flujo de mercancías a través de la ruta transcaspiana, mejor conocida como el Corredor Medio, un trayecto que busca conectar comercialmente a Asia con Europa esquivando el territorio ruso.

Para Georgia, estrechar la mano de Kazajistán no es solo un acierto financiero, sino un blindaje político en un momento en que sus relaciones con la Unión Europea atraviesan una fase de alta fricción. El actual gobierno georgiano defiende con firmeza que las decisiones exteriores no se tomarán a expensas de la soberanía nacional, desoyendo las presiones occidentales. En el plano interno, la expresidenta Salomé Zurabishvili intenta capitalizar el descontento instando a la oposición proeuropea a unificarse de cara a las elecciones parlamentarias de 2028.
Dadas las crecientes reservas de Tiflis frente al proyecto TRIPP, amarrar acuerdos logísticos directos con los productores de Asia Central le otorga a Georgia una posición de fuerza. La comisión intergubernamental bilateral volverá a sesionar antes de que concluya el año para operativizar los trámites aduaneros y de transporte de carga, un asunto prioritario para el bloque comunitario europeo, que busca con urgencia alternativas de suministro estables.
El fortalecimiento del Corredor Medio no pasa desapercibido para las potencias vecinas. Azerbaiyán, otro eslabón geográfico clave del trayecto, también arrastra discrepancias diplomáticas con Bruselas, lo que añade fricción a la cadena de distribución hacia Occidente.
En medio de este complejo rompecabezas de transporte regional, el viceministro de Asuntos Exteriores de Rusia, Mikhail Galuzin, lanzó una advertencia pragmática al señalar que el futuro y la viabilidad técnica de megaproyectos de conectividad como el TRIPP resultan “poco claros” si se pretende excluir la participación o el tránsito de la Federación Rusa.






