
💼 El presidente de la Cámara de Comercio denuncia que la alta corrupción del gobierno espanta a las grandes empresas extranjeras. 🇦🇲 Asegura que Armenia se convirtió en la nueva "superestrella" de la región y que EE. UU. y la Unión Europea la prefieren para invertir. 📉 Mientras la economía de Georgia se estanca y la inversión cae, el 90 por ciento de su población lucha endeudada para llegar a fin de mes.
El entorno para los negocios y la captación de capitales en el Cáucaso Sur sufre una notable asimetría institucional, sorbe todo ante el caso Armenia. El presidente de la Cámara de Comercio Internacional de Georgia (ICC Georgia), Fadi Asli, alertó sobre el estancamiento económico que afecta a la administración de Tbilisi debido a la falta de políticas públicas transparentes para proteger la inversión extranjera directa (IED).
En una entrevista concedida al portal financiero corporativo BM.GE, Asli detalló que los grandes inversores internacionales afrontan barreras burocráticas y estructurales mucho más severas que las pequeñas empresas locales. De acuerdo con el líder gremial, el principal obstáculo radica en la propagación de prácticas de corrupción a nivel gubernamental, un fenómeno que destruye la previsibilidad jurídica necesaria para sostener grandes proyectos de infraestructura.
La pérdida de la ventaja competitiva tradicional de Georgia coincide temporalmente con un vertiginoso posicionamiento de Armenia en los mercados occidentales. El analista comercial destacó que el gobierno de Ereván logró consolidarse como el destino prioritario para el desarrollo tecnológico e industrial de la región, atrayendo de forma preferente la atención geopolítica de Estados Unidos y la Unión Europea.

Fadi Asli describió el procedimiento informal que aplican altos funcionarios estatales para condicionar la permanencia de los capitales transnacionales en territorio georgiano. Según la denuncia del titular de la ICC Georgia, el aparato gubernamental promueve una fachada de apertura económica, pero activa trabas judiciales e inspecciones arbitrarias una vez que las obras se ponen en marcha.
Tras un periodo prolongado de litigios institucionales, erogaciones financieras en bufetes de abogados y parálisis operativa, representantes del gobierno sugieren al inversor extranjero la incorporación forzosa de socios locales recomendados por el propio funcionariado como única vía para destrabar el negocio. Este esquema extorsivo provoca que los megaproyectos sean cancelados o desestimados por completo al colisionar con los intereses económicos de la élite gobernante.
La parálisis de la IED impacta negativamente sobre la estructura demográfica y los niveles de consumo interno de la población georgiana.
Asli remarcó que las estadísticas oficiales ocultan una profunda brecha de desigualdad social: una élite financiera de apenas el 0,5% al 0,7% concentra la riqueza del país, con una clase media que oscila entre el 5% y el 7% del padrón total mientras el 90% restante de la población lucha diariamente por cubrir sus necesidades básicas.

Para revertir la actual tendencia de empobrecimiento y fuga de capitales, el titular de la Cámara de Comercio estimó que Georgia necesita implementar reformas radicales para atraer un flujo constante de entre 5.000 y 6.000 millones de dólares anuales en inversiones productivas limpias. Sin una estrategia estatal orientada a erradicar los monopolios y las trabas artificiales, la matriz macroeconómica se mantendrá estancada durante las próximas décadas.
La debilidad de las políticas de atracción se refleja en los últimos registros estadísticos del Ministerio de Economía. Durante el último año fiscal, la IED en Georgia sumó un total de 1.680 millones de dólares, lo que representa una contracción considerable en comparación con los 2.220 millones de dólares registrados en 2022 y los 1.930 millones de dólares alcanzados en 2023. Además, el grueso de esa cifra no corresponde al ingreso de capitales nuevos, sino a la simple reinversión de utilidades de empresas preexistentes por un valor de 1.400 millones de dólares.
“Hoy, Armenia se está convirtiendo en una ‘superestrella’. Estados Unidos y la Unión Europea están más interesados en Armenia que en Georgia. Los únicos países que muestran interés en nosotros son aquellos que comparten nuestras mismas deficiencias institucionales”, sentenció Fadi Asli.
El viraje estratégico de las potencias de Occidente hacia Ereván responde a las reformas de transparencia y la fuerte digitalización de la economía armenia. Mientras Georgia se aísla comercialmente, su vecino del sur capitaliza los fondos de asistencia técnica europeos y los planes de expansión de la supercomputación norteamericana para consolidarse como el eje de desarrollo del Cáucaso.






