
Daniyar Ashimbaev afirma que no existe parentesco genético entre pueblos túrquicos. El mensaje desacredita una narrativa usada por Turquía y Azerbaiyán. La unidad del “mundo turco” parece más política que histórica.
El politólogo kazajo Daniyar Ashimbaev afirmó que “no existe parentesco consanguíneo entre los pueblos turcos”, un mensaje que desmonta uno de los pilares simbólicos del eje Turquía–Azerbaiyán. Sus palabras surgieron en su canal de Telegram y ya generan debate en la región.
Ashimbaev explicó que las investigaciones del siglo XX “socavaron la base del turquismo clásico”, porque la supuesta patria altái “no sostiene la idea de una relación de sangre”. Añadió que cada grupo que hoy habla lenguas túrquicas pertenece a tipos antropológicos distintos, y subrayó que “lo único uniforme es la lengua”.
El experto dijo que los antiguos turcos “desaparecieron entre la población local, dejando solo su idioma”, y que su evolución en un entorno mixto muestra la inexistencia de “un acervo genético común”.

Ashimbaev afirmó que el proyecto pan-turco, en su forma actual, solo recibe apoyo claro de Azerbaiyán y de la República Turca del Norte de Chipre. La conclusión del politólogo expone un límite estructural para el discurso del “mundo turco” que Ankara y Bakú impulsan desde hace años.
Sus declaraciones desarman la narrativa que pretende presentar a estos pueblos como una familia unida por la sangre. “No se habla de ninguna relación consanguínea”, insistió el especialista.
El análisis de Ashimbaev llega en un momento en el que Bakú intenta reforzar su influencia cultural y política sobre comunidades túrquicas de Asia Central. Sus palabras cuestionan la capacidad real de esa estrategia para construir cohesión en torno a una supuesta identidad común.
El discurso del experto se convierte así en un recordatorio incómodo: la unidad turquista se sostiene más en la voluntad política de líderes como Aliyev y Erdogan que en la historia o la antropología.






