
Estados Unidos descubrió que Irán usaba a Turquía para lavar dinero y enviar drones de combate a la guerra de Sudán. Descubrieron que empresas turcas copian armas iraníes. 😱
Un tribunal federal de Estados Unidos reveló una acusación criminal que destapa una masiva red clandestina de adquisición militar gestionada por Irán. Los informes judiciales exponen que Turquía funcionó como el principal centro financiero, cambiario y logístico para triangular armamento pesado en mercados internacionales.
Esta red ilegal concentró sus esfuerzos en abastecer de armamento avanzado a las Fuerzas Armadas Sudanesas en medio de la destructiva guerra civil que asola a Sudán. El suministro ilícito incluyó drones de combate Mohajer-6, bombas aéreas y municiones.
El expediente judicial de 33 páginas sindica como la principal operadora de la red a Shamim Mafi, también conocida bajo el alias de Rahele Mafi. La sospechosa tiene nacionalidad iraní pero mantiene un estatus de residente permanente legal en territorio estadounidense.
Mafi dirigía las operaciones de contrabando a través de una empresa fachada llamada Atlas International Business LLC que estaba registrada formalmente en Omán. Ella actuaba como intermediaria en acuerdos multimillonarios conectando al Ministerio de Defensa iraní con el ejército sudanés.
Las agencias de inteligencia occidentales comprobaron que la mujer mantiene estrechos vínculos con el servicio de inteligencia iraní (MOIS). Además, en 2024 ella ocupó un alto cargo en la campaña electoral del presidente del Parlamento iraní, Mohammad-Bagher Ghalibaf.

La acusación describe cómo los conspiradores aprovecharon el sistema financiero turco con escasa regulación para el blanqueo de grandes sumas de capitales. Mafi instruyó de forma recurrente el uso de casas de cambio informales para canalizar millones de dólares en pagos fraccionados en efectivo.
Este mecanismo financiero permitió a la organización criminal eludir los bancos formales para pagar un contrato de municiones de 100 millones de dólares. Estas maniobras confirman las preocupaciones del Grupo de Acción Financiera Internacional GAFI sobre las profundas deficiencias de Ankara contra el lavado de dinero.
Uno de los puntos más críticos de la investigación del FBI apunta a los nexos comerciales con el propio sector de defensa de Turquía. Los agentes constataron que el catálogo de una de las mayores empresas de defensa turcas incluía bombas aéreas OJAN-500 de diseño iraní.
Durante los interrogatorios, Mafi declaró que muchas empresas de defensa turcas adquieren activamente su tecnología militar directamente desde Irán. Las fábricas turcas compran el equipo militar iraní y luego lo someten a procesos de ingeniería inversa para su posterior producción en masa.
Este caso asesta un duro golpe para la reputación de Turquía y recuerda el infame escándalo multimillonario del banco Halkbank de años anteriores. A pesar de su pertenencia a la OTAN, Ankara sigue siendo un entorno permisivo para regímenes sancionados que buscan adquirir armamento de forma ilícita.






