
🌍 EE. UU. ya no marca el ritmo. Europa y Canadá diversifican alianzas y el mundo se reorganiza sin Washington.
El sistema internacional ya no gira con la misma certeza alrededor de Estados Unidos. La advertencia llega desde una voz central del establishment occidental. El analista Fareed Zakaria sostiene que el mundo comenzó a adaptarse a un Estados Unidos poco confiable, tras años de decisiones unilaterales y presión comercial de corto plazo.
La señal más clara aparece en Europa, que evitó la confrontación directa tras el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca y la imposición de los aranceles más altos en casi un siglo. En lugar de escalar el conflicto, Bruselas ganó tiempo y buscó alternativas estratégicas.
“Europa no arremetió ni capituló. Se adaptó”, resume Zakaria.
La Unión Europea cerró un acuerdo histórico con Brasil, Argentina, Paraguay y Uruguay, tras 25 años de negociaciones. De ratificarse, creará una de las mayores zonas de libre comercio del planeta, con más de 700 millones de personas, según destacó Zakaria.
El movimiento no fue aislado. Bruselas también redujo tensiones comerciales con China, a la que sigue viendo con recelo político, pero ya considera un socio necesario. Al mismo tiempo, la UE aceleró su expansión hacia el Sudeste Asiático, donde ya tiene acuerdos con Singapur y Vietnam.
Esta estrategia responde a un cambio estructural. La Unión Europea dejó de apostar todo a Washington y comenzó a blindarse frente a la volatilidad estadounidense.

El impacto no se limita a Europa. Canadá, uno de los aliados más estrechos de Estados Unidos, también revisó su estrategia. En 2024, más del 75 % de sus exportaciones fueron al mercado estadounidense. Esa dependencia hoy se percibe como un riesgo.
Las amenazas arancelarias y las declaraciones de Trump sobre una posible anexión forzaron un giro. La canciller canadiense Anita Anand fue directa desde Pekín:
“Necesitamos diversificar a nuestros socios comerciales y aumentar el comercio exterior al menos un 50 % en diez años”.
Zakaria interpreta este mensaje como un quiebre estratégico, no como una maniobra táctica.
Los datos comerciales refuerzan la tendencia. Pese a la caída de exportaciones a Estados Unidos, China incrementó su comercio global. En 2025, su superávit alcanzó casi 1,2 billones de dólares, impulsado por América Latina, África, Europa y Asia.
Los aranceles no aislaron a Pekín. Incentivaron a otros países a comerciar más con China. Según Zakaria, el mundo no se está desacoplando de China, sino de Washington.
Una encuesta del Consejo Europeo de Relaciones Exteriores mostró que en India, Brasil y Sudáfrica cayó hasta 19 puntos el apoyo a alinearse con un bloque liderado por Estados Unidos. En Europa, solo el 16 % lo define hoy como aliado.
El ex canciller de Singapur George Yeo lo sintetizó con una frase que Zakaria cita como clave:
“Trump está acelerando el futuro hacia el multipolarismo”.
El problema, advierte el analista, no es la imagen de Estados Unidos, sino su poder real a largo plazo. Mientras China construye un ecosistema económico resiliente, Washington desperdicia su red de aliados al tratarlos como socios transaccionales.
Durante décadas, el orden global se construyó sobre instituciones diseñadas por Estados Unidos. Hoy, esa plataforma sigue existiendo, pero el mundo ya no construye sobre ella. Construye alrededor.






