
La FIFA proyecta vender los derechos de la Copa del Mundo a través de una filial comercial junto a JP Morgan, desatando la oposición firme de la UEFA.
Un nuevo conflicto institucional sacude el fútbol internacional tras revelarse los planes de la FIFA para traspasar la explotación de sus derechos comerciales y de transmisión de la Copa Mundial de Fútbol a una entidad privada. La iniciativa consiste en la creación de una filial estructurada junto al banco estadounidense JPMorgan Chase bajo el nombre de Fifa Forward Enterprise (FFE), proyectada con una valoración inicial de 20.000 millones de dólares.
El presidente del organismo rector del fútbol mundial, Gianni Infantino, defiende la medida bajo el argumento de elevar las partidas de financiación anual para las 211 federaciones miembro, prometiendo un incremento en los aportes que iría de los 8 millones a los 20 millones de dólares por asociación.
La propuesta generó la oposición inmediata de la UEFA, los principales clubes del continente europeo y diversos representantes gubernamentales. A través de un comunicado oficial, el estamento directivo del fútbol europeo acusó a la cúpula de la FIFA de “vender el alma del fútbol” y advirtió sobre la posibilidad de emprender acciones legales para frenar el proyecto.

A las críticas se sumó el primer ministro del Reino Unido, Andy Burnham, quien subrayó públicamente que los torneos internacionales y la Copa del Mundo no deben tratarse como activos financieros destinados a la especulación de fondos privados.
Expertos del sector y dirigentes continentales coinciden en señalar los riesgos estructurales de dar acceso al capital privado en las decisiones del fútbol global:
A pesar de las crecientes fricciones diplomáticas con la UEFA, la directiva de Infantino confía en obtener el respaldo mayoritario de las federaciones de menor presupuesto en África, Asia y Concacaf gracias al incentivo económico del plan.






