
El famoso complejo Cascada de Ereván, una de las estructuras más icónicas de la capital de Armenia, está en busca de inversores para convertir en realidad el diseño del arquitecto francés Jean-Michel Wilmotte
El complejo Cascade de Ereván será finalizado según un diseño del arquitecto francés Jean-Michel Wilmotte. El proyecto titulado “Cascade-Cultural Junction”, propone restaurar los bosques circundantes y añadir nuevas plataformas que conecten el complejo con el “Monumento del 50 Aniversario”. También incluye la construcción de una sala de conciertos con capacidad para 1,000 personas, cafeterías, restaurantes y una sala de observación con vistas espectaculares al Monte Ararat. Según Wilmotte, el objetivo es mantener una estética sencilla pero moderna:
“Con este proyecto proponemos soluciones simples y modestas que darán una nueva dimensión a la Cascada, convirtiéndola en un lugar cultural y de encuentro para todos.”
La propuesta fue seleccionada a través de una votación en la plataforma “Ciudadano Activo”, donde más de 42,000 personas visualizaron las opciones disponibles, aunque sólo alrededor del 5% participaron en la votación. La opción de Wilmotte recibió 1,128 votos frente a los 902 que obtuvo la propuesta del arquitecto estadounidense David Hotson.
El municipio explicó que la licitación para la construcción se llevará a cabo siguiendo estrictos procesos legales. Sona Tevanyan, asesora del alcalde de Ereván, destacó:
“Estamos trabajando en las condiciones para la licitación, que permitirá adjudicar el derecho a ejecutar el proyecto arquitectónico aprobado.”
Aunque la decisión de modernizar el complejo ha sido bien recibida por algunos, ha generado críticas entre arquitectos armenios. Jim Torosyan, el autor original del diseño de la Cascada, y otros como Mkrtich Minasyan y Aslan Mkhitaryan, consideran que el proyecto debería completarse según el diseño original de los años 70.
Mkhitaryan expresó su frustración:
“No necesitamos modernizar. Lo que deben hacer es restaurar lo que ya existe. Tengo todos los planos y materiales necesarios, pero no me han consultado.”
Por su parte, Minasyan cuestionó la decisión de buscar arquitectos extranjeros para un proyecto tan simbólico:
“Este complejo tiene derechos de autor claros. Los arquitectos locales deberían haber sido considerados primero.”

A pesar de las críticas, el municipio sigue adelante con el proyecto. Actualmente, no hay estimaciones oficiales del costo ni una empresa seleccionada para liderar la construcción. Sin embargo, la iniciativa busca atraer inversores tanto nacionales como internacionales para completar esta obra que lleva más de 40 años sin terminar.
Mientras tanto, el debate sobre la dirección que debe tomar la modernización del complejo refleja las tensiones entre la preservación del patrimonio arquitectónico y la necesidad de adaptarse a las demandas contemporáneas de la ciudad.






