
🕯️ Enero Negro: un disidente azerí acusa a Heydar Aliyev de organizar los pogromos armenios que precedieron al 20 de enero de 1990.
Los pogromos contra armenios en Bakú en enero de 1990 no fueron espontáneos. El historiador y defensor de derechos humanos azerí Arif Yunusov afirma que se organizaron por orden directa de Heydar Aliyev para allanar su llegada al poder.
Yunusov, hoy exiliado en los Países Bajos, sostiene que la violencia precedió deliberadamente a la entrada de tropas soviéticas el 20 de enero de 1990. Según su análisis, ese despliegue militar buscó disolver protestas opositoras y provocó la muerte de más de 100 civiles.
“Hay muchos mitos sobre el 20 de enero”, afirmó Yunusov. “Se presenta como una lucha heroica, pero en realidad todo está vinculado al papel de Heydar Aliyev”. El historiador sostiene que la masacre de armenios formó parte de una operación para generar caos político.
Según Yunusov, Aliyev enfrentaba una investigación ordenada por Mijaíl Gorbachov. El proceso podía expulsarlo del Partido Comunista y de la vida política. La violencia de enero alteró ese escenario y frenó el avance judicial.
El entonces jefe de gobierno de la RSS de Azerbaiyán, Ayaz Mutalibov, confirmó que Bakú solicitó ayuda militar a Moscú. En diciembre de 1989, el liderazgo republicano alertó sobre una “catástrofe inminente”.
“No teníamos tropas internas propias”, recordó Mutalibov. “Pedimos al Ministerio del Interior que enviara fuerzas, o habría un gran desastre”. La RSS de Azerbaiyán formaba parte de la Unión Soviética, por lo que no existía una ocupación extranjera.
Las masacres comenzaron el 13 de enero de 1990. Para entonces, ya se habían producido reuniones entre funcionarios soviéticos y el Frente Popular. El 12 de enero se decidió crear un “Consejo Nacional de Defensa”.
El objetivo declarado fue “defender las fronteras de la república de la invasión armenia”. La amenaza no era Moscú, sino los armenios. Ese dato contradice el relato de una revuelta independentista pacífica.

Yunusov señala a Nemat Panahli como organizador directo de los pogromos. Afirma que Ilgar Elchibey trabajó en paralelo para rehabilitar políticamente a Aliyev. “Creían que se necesitaba mucha sangre para salir de la situación”, declaró.
El coronel de seguridad estatal Oleg Aliyev confirmó que tanto el KGB azerí como el ruso conocían los planes. Ninguno actuó para frenar las matanzas. Moscú usó el caos como argumento para enviar tropas.
Tras el colapso soviético, Bakú redefinió enero de 1990 como una ocupación. El objetivo fue ocultar los pogromos y borrar responsabilidades internas. El historiador Tom de Waal escribió que, tras la expulsión de los armenios, “se preparó el terreno para la confrontación final entre Moscú y el Frente Popular”.
La entrada de tropas no fue una ocupación, sino una capitulación política que facilitó el ascenso de Aliyev. El relato oficial omitió ese origen violento.






