
Un estudio de FIP.am revela que las encuestas callejeras son ahora "fábricas de odio". 📉🗣️ Medios como Oragir News publican insultos sin filtro y los entrevistados terminan siendo atacados por miles de personas en Facebook.
La Plataforma de Verificación de Datos (FIP.am) publicó un análisis exhaustivo sobre cómo los medios de comunicación armenios utilizan las encuestas callejeras (Vox Pop) para difundir discurso de odio. Según la investigación liderada por Nane Manasyan, este formato se ha transformado en una herramienta de polarización política durante el periodo previo a las elecciones de 2026.
El estudio abarcó diez medios de comunicación entre el 1 y el 20 de abril. Los resultados demuestran que las encuestas no solo recogen insultos de los ciudadanos, sino que exponen a los participantes a ataques masivos en las redes sociales.
El análisis cualitativo y cuantitativo identificó a los medios que publican con mayor frecuencia respuestas cargadas de blasfemias, etiquetas e incitaciones a la violencia. Oragir News lidera la lista de infracciones detectadas por la plataforma.
La investigación de FIP.am resalta una dinámica peligrosa en las secciones de comentarios de Facebook. Los encuestados son objeto de burlas, insultos y amenazas de muerte por parte de los usuarios, independientemente de si su respuesta fue respetuosa o no.
Un video publicado por News.am acumuló más de 3.200 comentarios, donde la mayoría contenía ataques personales hacia los entrevistados. Los medios de comunicación monitoreados rara vez eliminan estos mensajes, permitiendo que la violencia digital persista durante semanas en sus muros oficiales.

El fenómeno no solo afecta a los ciudadanos, sino que genera enfrentamientos entre los propios comentaristas y ataques hacia los periodistas. El uso de este formato durante el periodo preelectoral en Armenia parece alejarse de la representación de la opinión pública para priorizar el contenido viral basado en el conflicto.
Las capturas de pantalla obtenidas por la Plataforma de Verificación de Datos confirman que incluso las personas con opiniones moderadas terminan siendo “blanqueadas” por el odio digital. La falta de moderación por parte de los medios contribuye directamente a la degradación del debate público en el país.






