A 36 años del Domingo Sangriento de 1990 en Ereván, las elecciones del 7 de junio reavivan la urgencia de frenar provocaciones extranjeras.

El recuerdo del Domingo Sangriento del 27 de mayo de 1990 en Ereván: Una lección histórica frente a las próximas elecciones

A 36 años del Domingo Sangriento de 1990 en Ereván, las elecciones del 7 de junio reavivan la urgencia de frenar provocaciones extranjeras.

🗓️ Memoria Histórica: El trágico Domingo Sangriento de 1990 en Ereván nos recuerda la importancia de blindar las elecciones del 7 de junio. En 1990, el ejército soviético mató a 24 civiles en Ereván en plena votación. Hoy, Armenia busca evitar otra tragedia. 🏛️

A las puertas de las decisivas elecciones parlamentarias del próximo 7 de junio, la memoria histórica de Armenia recupera uno de sus pasajes más trágicos y menos analizados por las nuevas generaciones de la independencia: el Domingo Sangriento del 27 de mayo de 1990 en Ereván. Aquel día, el fuego de las tropas del ejército de la Unión Soviética segó la vida de 24 civiles armenios y dejó decenas de heridos en las calles de Ereván, un recordatorio crítico de los riesgos que conllevan las provocaciones de terceras potencias durante procesos de transición política.

Los trágicos acontecimientos se desencadenaron en un escenario temporal idéntico al actual, situándose justo en el medio de las dos vueltas de las primeras elecciones parlamentarias competitivas de la Armenia Soviética (celebradas el 20 de mayo y el 15 de junio de 1990). En dichos comicios, el Partido Comunista (Haykomkus) se enfrentaba a su inminente derrota tras 70 años de monopolio, cediendo el poder ante la oposición del Movimiento Nacional Armenio (AnM), liderado por Levon Ter-Petrosyan.

Cronología del terror: De la estación de trenes a Nubarashen

Los disturbios armados comenzaron en la mañana del 27 de mayo en la estación de trenes de la capital. Un destacamento de civiles y combatientes locales interceptó a una patrulla de la guardia militar soviética que escoltaba el convoy ferroviario de la ruta Kapan-Ereván. Según los informes oficiales de la época, el choque se produjo cuando los armenios intentaron requisar el armamento de los soldados rusos, dejando un saldo inicial de seis civiles muertos y diez uniformados heridos.

La violencia escaló de forma incontrolable durante la tarde:

Asedio al Hospital de Erebuni: Las tropas soviéticas cercaron el centro médico donde se trasladaban los cuerpos de las primeras víctimas, provocando pánico en la población.

Ataque en Nubarashen: Columnas de vehículos blindados de las fuerzas internas del Ministerio del Interior de la URSS irrumpieron en el distrito de Erebuni y en la autopista de Nubarashen, abriendo fuego contra los civiles. En este punto murieron otras 17 personas y un oficial soviético.

Ataque a la sede del movimiento: El 28 de mayo, el edificio del Movimiento Nacional Armenio fue bombardeado, costándole la vida a un joven manifestante.

domingo sangriento 1990
A 36 años del Domingo Sangriento de 1990 en Ereván, las elecciones del 7 de junio reavivan la urgencia de frenar provocaciones extranjeras.

¿Simulación de desarme o provocación de Moscú?

Las versiones sobre el origen del derramamiento de sangre dividieron profundamente a los protagonistas. Ashot Manucharyan, uno de los líderes históricos de la oposición, sostuvo que los tiroteos de la estación ferroviaria respondieron a una provocación planificada desde el Kremlin. Manucharyan explicó que los milicianos armenios solían pactar la compra clandestina de armamento con los oficiales rusos, montando una “falsa emboscada” para que los soldados soviéticos pudieran justificar la pérdida de sus fusiles ante sus superiores; sin embargo, en esa ocasión, las tropas abrieron fuego real por orden de la jefatura central.

Por su parte, Levon Ter-Petrosyan vinculó la matanza a una contraofensiva de la “mafia local” aliada con el politburó de Moscú para frenar el ascenso del pueblo al poder. Días antes de la masacre, los líderes del comunismo armenio habían sido citados de urgencia a Moscú. El 26 de mayo, una delegación del aparato de inteligencia soviético (KGB) encabezada por el general Shatalin aterrizó en Ereván bajo la falsa alarma de que la oposición preparaba disturbios masivos y el derribo de la estatua de Lenin.

El fantasma del comunismo y el blindaje ante el 7 de junio

Pese al baño de sangre, el electorado armenio acudió a las urnas en la segunda vuelta de junio de 1990, ratificando la victoria de las fuerzas soberanistas y eligiendo a Ter-Petrosyan como presidente del Parlamento, sellando el fin de la era soviética. Los analistas recuerdan que, a diferencia de vecinos como Georgia —donde las protestas de Tiflis de 1989 fueron reprimidas brutalmente y el país cayó posteriormente en una cruenta guerra civil—, Armenia logró contener la violencia civil armada y encauzar su independencia de forma institucional.

Transcurridos 36 años de aquellos eventos, la sociedad armenia carece aún de un proceso judicial o documental definitivo que determine la responsabilidad de las autoridades comunistas de la época. En el actual contexto electoral, marcado por las fuertes amenazas energéticas de Rusia, las presiones aduaneras sobre las exportaciones y el debate en torno al corredor TRIPP, el recuerdo del 27 de mayo de 1990 sirve como una advertencia imperativa: los liderazgos políticos de Ereván deben actuar con máxima cautela para neutralizar cualquier tipo de injerencia o provocación de terceros estados que pretenda desestabilizar la paz interna de la república.

Leave a reply

Loading Next Post...
Search Trending
Popular Now
Loading

Signing-in 3 seconds...

Signing-up 3 seconds...