Más allá de la nostalgia: Por qué la recopilación de datos es la única estrategia para salvar a la diáspora armenia en la era digital. Por Varuz Tenpelyan

📊 Más allá de la nostalgia: La diáspora armenia no puede planificar su futuro si sigue gestionando sus comunidades a base de suposiciones. 🇦🇲🌐 🔏 Poder blando digital: Proponen crear redes globales de científicos e ingenieros para conectar a los armenios lejos de las instituciones. 💻📈

En la realidad armenia de la diáspora, a menudo hablamos de los límites de “comunidad”, “identidad nacional”, “supervivencia”y “futuro”. Organizaremos reuniones, congresos y debates, hablaremos de estrategias y haremos anuncios. Sin embargo, rara vez hacemos una pregunta. ¿Conocemos realmente nuestras comunidades?

¿Aproximadamente cuántos armenios vivirán hoy en el Líbano, Francia, Estados Unidos, Argentina o Australia? ¿Cómo se comparan los jóvenes? ¿Cuántos estudiantes universitarios? ¿Cuántos médicos, ingenieros, científicos, abogados, empresarios o artistas? ¿Cuál es la comparación de artesanos y qué regiones cubrirán en general? ¿Cuántas personas todavía hablan armenio? ¿Cuántos están relacionados con las instituciones armenias y cuántos ya las han abandonado? Ciertamente cerca.

Además del patrocinio de la Fundación Armenia de Londres y el apoyo financiero del Departamento Armenio de la Fundación Galust Kulpenkean De la Encuesta de la Diáspora Armenia (ASS) , que estudiará la opinión pública de las comunidades armenias en diferentes países del mundo, no se ha realizado ningún otro trabajo serio. Además, este estudio, si bien puede servir de base para el estudio de las comunidades y el desarrollo de medidas de reorganización en función de ellas, ninguna organización llamada a gestionar la diáspora lo ha captado y tomado las decisiones correspondientes. Nuestras comunidades siguen guiándose por impresiones, suposiciones y, a veces, ilusiones.

Sin embargo, se olvida que lo que no podemos medir y evaluar, tampoco podemos planificarlo, desarrollarlo o gestionarlo seriamente. Y este no es un simple problema estadístico, sino una necesidad estratégica.

En el mundo moderno, el poder no se mide sólo por las capacidades militares o económicas. También existe el “poder blando”: la capacidad de tener peso político a través de ideas, ciencia, cultura, educación e influencia pública. Sin embargo, el poder blando no se creará en el vacío. Requiere conciencia de nuestro potencial humano.

diáspora armenia datos
Varuz Tenpelian advierte que la diáspora armenia gestiona sus comunidades “a ciegas” por falta de datos y análisis estadísticos reales.

A veces hablamos de “millones de armenios”, pero no sabíamos cuántas personas de esos millones tienen influencia profesional, cuántas personas ocupan puestos de toma de decisiones o cuántas personas pueden contribuir a la protección de los intereses armenios en los escenarios internacionales.

¿Cómo podemos crear redes panarmenias si no sabemos dónde están nuestros científicos? ¿Cómo podemos formar líderes jóvenes si no sabemos dónde están y qué habilidades tienen? ¿Cómo podemos crear influencia económica, cultural o política si no conocemos el mapa de nuestras propias capacidades? Sin datos claros, no podremos formarnos una imagen completa de nuestro potencial intelectual, profesional y organizacional. No podremos saber en qué áreas tenemos una fuerte presencia, dónde estamos retrocediendo y dónde es necesario hacer una inversión.

La importancia de los datos excede los límites de la organización interna. Cuando no sabíamos dónde están nuestros científicos, estudiantes universitarios, empresarios, artistas, periodistas, diplomáticos y figuras políticas influyentes, qué papel desempeñan y de qué redes forman parte, resulta difícil convertir ese potencial en poder colectivo. El poder blando no es sólo herencia cultural o reputación nacional. es un capital humano organizado. Y esa moneda se vuelve visible sólo cuando hay datos precisos y actualizados.

Otras naciones ya han comprendido esta realidad. Recogen, analizan y actualizan los datos relacionados con su recogida. No sólo conocen sus números, sino también sus capacidades educativas, profesionales y sociales. El resultado es que su poder colectivo se convierte en una estrategia organizada.

Sin embargo, los datos no son sólo números. Son conocimiento. Y el conocimiento es habilidad. Sólo cuando sepamos quiénes somos, dónde estamos y qué capacidades tenemos, podremos pensar seriamente en el futuro. Contrariamente a la creencia popular, nuestras decisiones no se basan en la realidad, sino en suposiciones.

Esta cuestión se vuelve más urgente, especialmente en el contexto de la diáspora. La diáspora no es un área geográfica única y completa. Es una red dispersa. Y una red no se puede gestionar, desarrollar ni consolidar si no tenemos información sobre ella. La diáspora tradicional se ha basado durante mucho tiempo en la proximidad geográfica en torno a un barrio, iglesia, escuela o club. Sin embargo, en la era digital, estos límites desaparecerán gradualmente. Hoy, la vida comunitaria ya no se construye sólo en el espacio físico. Por eso los datos pueden servir como base para crear nuevos tipos de comunidades. Con la ayuda de la información adecuada, es posible crear redes globales profesionales, científicas, culturales y juveniles que conecten a los armenios que viven en diferentes países, independientemente de la distancia.

Imagine una red global de economistas, ingenieros, especialistas en tecnología de la información, científicos o jóvenes armenios interesados ​​en el armenio occidental. Estas comunidades en red pueden crear nuevas formas de cooperación, intercambio de conocimientos y participación nacional. Sin embargo, para construir dichas redes, primero debemos saber dónde están esas personas, qué habilidades tienen y cómo conectarlas. En este sentido, los datos no son sólo información. Son las subestructuras de las comunidades del futuro.

Las comunidades en red también pueden desempeñar otro papel importante. Podrán mantener en contacto a los armenios que vivirán en pequeñas colonias o en peligro de asimilación. Un individuo que está físicamente lejos del entorno armenio puede sentir que pertenece a una comunidad más amplia a través de las plataformas digitales. Así, los datos se convierten en un puente entre el legado del pasado y la visión del futuro.

Por lo tanto, la recopilación de datos comunitarios no debe verse como una actividad administrativa o académica. Es una iniciativa de importancia nacional.

Tener datos significa tener el coraje de admitir nuestras debilidades e identificar nuestras fortalezas. Porque el futuro no sólo pertenece a quienes tienen una gran visión, sino también a quienes tienen la información adecuada. Y quizás una de las cuestiones más importantes de nuestros tiempos para los armenios de la diáspora sea la siguiente.

¿Cómo podemos planificar nuestro futuro cuando todavía no tenemos una idea clara de nuestra situación actual?

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