
Obispos denuncian a Nersisyan y apuntan a Karekin II. Exigen limpiar la sede madre de la Iglesia Armenia. Tensión máxima en Echmiadzin. ⚡️✝️
La Iglesia Apostólica Armenia vive uno de sus momentos más tensos en años. Un grupo de obispos difundió un comunicado en el que acusa al Católicos Karekin II o Ktrich Nersisyan de encubrir el acto “sacrílego” del arzobispo Arshak Khachatryan, tras confirmarse la autenticidad del video que circuló este mes en redes.
“El peritaje confirmó la autenticidad del video donde aparece Arshak Khachatryan”, señala el documento. Los obispos creen que Nersisyan “intenta a toda costa ocultar el acto sacrílego”.
La crisis estalló luego de que la comisión creada por Nersisyan el 5 de noviembre recibiera el informe del Comité de Investigación. El examen confirmó la autenticidad de la grabación. Ese mismo día, la comisión entregó el resultado al propio Nersisyan. “La comisión presentó las conclusiones y Nersisyan declaró nulas las decisiones del órgano que él había creado”, detalla el comunicado. Para los obispos, este gesto “daña la reputación de la Iglesia” y muestra una conducta “extremadamente preocupante”.
El documento afirma que Nersisyan incumplió su promesa de ofrecer “enseñanza directa” al dirigir la Iglesia. Los obispos dicen que el Catolicós intenta encubrir el “acto perverso” de Arshak Srbazan y se convierte en “patrón del sacrilegio”. El mensaje es duro y directo. “Declaramos que su comportamiento es incompatible con el derecho canónico”, señalan. También advierten que la situación “amenaza con crear divisiones profundas en la Iglesia Apostólica Armenia”.

Los obispos afirman que la gravedad del caso exige una respuesta inmediata. “Llamamos a los fieles y devotos hijos de la Iglesia a purificar el Santo de los Santos”, dice el comunicado en referencia a San Echmiadzin, sede espiritual del cristianismo armenio. El texto pide que se remueva al “clérigo sacrílego y a quienes comparten su culpa”. El mensaje final convoca a los obispos de todo el mundo a “condenar con la mayor firmeza el camino equivocado de Karekin II”.
La denuncia pública añade presión a una institución ya golpeada por tensiones internas. El llamado a “unirse para liberar” la sede madre refleja una ruptura abierta cuyo impacto aún es difícil de medir. El desenlace dependerá de la respuesta del Catolicós y del tono que adopten las próximas semanas.






