
🕊️ En el marco del Día Internacional de las Personas Desaparecidas, las familias en Armenia crearon una Asociación Panarmenia legal para luchar juntas. 🏛️ Buscan a cerca de 1.000 ciudadanos desaparecidos desde los años 90 hasta las guerras recientes de Artsaj.
A las puertas del Día Internacional de las Personas Desaparecidas (conmemorado el 30 de agosto), los familiares de los ciudadanos armenios cuyo paradero se desconoce anunciaron un giro drástico en su estrategia de visibilización. Tras años de dolorosas búsquedas fragmentadas e individuales, las familias se han unificado legalmente bajo la Asociación Panarmenia de Familiares de Personas Desaparecidas, una entidad jurídica diseñada para litigar y presionar en plataformas nacionales e internacionales.
La organización nace para dar voz a las víctimas de un flagelo que arrastra el país desde hace más de tres décadas, abarcando a los desaparecidos de la primera guerra de Nagorno Karabaj (Artsaj) en la década de 1990, la guerra de los Cuatro Días de 2016, la guerra de los 44 días de 2020 y la ofensiva de 2023.
El fundador y presidente de la asociación es Gor Muradyan, tío de Henry Muradyan, un joven soldado desaparecido en el conflicto de 2020. Muradyan relató el duro proceso de autocrítica que lo llevó a fundar la entidad el pasado diciembre de 2025 y consolidarla formalmente en agosto de 2026.
“Durante la lucha, notamos la absoluta indiferencia del público… Con el tiempo, me di cuenta de que yo también había sido indiferente al dolor de las familias de los noventa. Ese pensamiento se convirtió en un sentimiento de culpa, luego en un sentido del deber y hoy ya es una acción real. No pedimos lo imposible, pedimos la verdad”, sentenció Muradyan.

En una situación similar se encuentra Aram Chanakhchyan, cuyo padre desapareció en los años noventa. Él ejemplifica la realidad de una generación entera: “Los hijos de los desaparecidos ahora somos padres, pero seguimos buscando a nuestros padres y hermanos”. La asociación estima que el número de desaparecidos del lado armenio ronda las 1.000 personas, mientras que Bakú cifra sus propios desaparecidos en unos 4.000.
En el plano institucional, Armenia aprobó recientemente la Ley de Personas Desaparecidas, creando el primer registro unificado local. A nivel regional, el Servicio de Seguridad Nacional de Armenia integra una comisión interdepartamental junto a los propios familiares, cuya última sesión de trabajo se celebró en junio.
Sin embargo, el proyecto más ambicioso a corto plazo fue adelantado por la directora general de la Comisión Internacional sobre Personas Desaparecidas, Catherine Bomberger. Durante una conferencia en Bakú, se planteó la creación de una base de datos conjunta entre Armenia y Azerbaiyán, inspirada en el exitoso modelo de reconciliación utilizado en la antigua Yugoslavia.
Según datos del Servicio de Seguridad del Estado de Azerbaiyán, esta plataforma común permitiría a ciudadanos de ambas nacionalidades aportar información de forma estrictamente anónima sobre posibles ubicaciones de fosas comunes o lugares de entierro.
A pesar de los avances técnicos, la resolución final del conflicto de los desaparecidos está estrechamente ligada a la firma del tratado de paz definitivo entre Ereván y Bakú. No obstante, los asesores legales externos ven con profunda preocupación la redacción actual del borrador del acuerdo.
La abogada Siranush Sahakyan, defensora de los intereses de los prisioneros de guerra armenios ante el Tribunal Europeo de Derechos Humanos (TEDH), advirtió sobre las lagunas del texto.
Si bien el tema de los desaparecidos figura en un artículo independiente dentro del acuerdo de paz, el documento no ofrece un mecanismo claro de resolución, derivando los detalles a “negociaciones y normativas en un acuerdo aparte”.
El tratado actual no estipula de forma obligatoria la participación de organismos humanitarios internacionales (como la ONU o la Cruz Roja), confinando el problema exclusivamente a la relación bilateral directa.
“Cualquier asunto que se limite exclusivamente a las relaciones armenio-azerbaiyanas es arriesgado, porque Azerbaiyán posee otros recursos —políticos, militares y jurídicos— y las partes no mantienen relaciones horizontales ni de igualdad”, alertó Sahakyan.
Lejos de la resignación, la flamante Asociación Panarmenia ya ha remitido sus primeras cartas formales a la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y a diversos comités humanitarios de Europa.
La primera gran iniciativa de la agenda de la asociación consiste en organizar una cumbre internacional en Armenia, invitando a agrupaciones de familiares de desaparecidos de diversos países del mundo. El objetivo es intercambiar metodologías de presión civil, comprender sus marcos regulatorios y sentar las bases para la creación de una nueva estructura internacional dedicada exclusivamente a la auditoría de personas desaparecidas en zonas de conflicto bélico.






