
🚂 El corredor Syunik-Kars vuelve al debate. Azerbaiyán cambia el nombre, pero no el juego. ¿Truco geopolítico de Aliyev? 🧩🇦🇲
El presidente de Azerbaiyán, Ilham Aliyev, busca imponer una nueva narrativa regional con el nombre de “Corredor de Transporte Internacional Transcaucásico”, una reformulación del cuestionado Corredor de Zangezur que Bakú exige a Armenia desde la guerra de 2020.

Si bien el término fue introducido por su asesor de política exterior, Hikmet Hajiyev, en una entrevista al diario alemán Berliner Zeitung, generando inquietud en círculos diplomáticos, fue expresado el 27 de febrero, el Viceministro de Desarrollo Digital y Transporte de Azerbaiyán, Rahman Gummetov, en un evento regional en el Corredor Medio en Georgia, asegurando que el «Corredor Zangezur» aumentará la capacidad de producción del Corredor Medio (TITR) a 8-10 millones de toneladas por año.
Según Hajiyev, el nuevo corredor conectaría los gasoductos que atraviesan Syunik con la frontera occidental de Armenia, cerca de la ciudad turca de Kars. “Lo que Aliyev planteó en el Foro de Medios de Shushí es exactamente esto”, escribió el medio oficialista de Bakú.
El plan implica una infraestructura ferroviaria en la ruta Horadiz–Meghri–Djulfa–Yeraskh–Gyumri, que se uniría al sistema ferroviario turco a través de Kars. Esto plantea una potencial restauración del ramal Gyumri–Kars, cortado desde hace décadas tras el cierre de fronteras entre Armenia y Turquía.
El mismo texto, firmado por un analista afín al régimen de Aliyev, sugiere integrar el “corredor transcaucásico” al eje comercial Norte-Sur, estratégico para Rusia. El objetivo sería que Moscú pueda exportar mercancías hacia Irán utilizando el tramo ferroviario soviético restaurado que conectaba Moscú y Teherán a través de Djulfa, con transporte tanto de carga como de pasajeros.
En este contexto, el autor azerbaiyano destaca que “Azerbaiyán necesita relaciones estables con Rusia” para lograr el relanzamiento del corredor occidental del eje Norte-Sur. La clave, según él, está en convencer a Moscú de usar territorio azerí como ruta preferencial hacia los puertos iraníes.
Desde Ereván, el gobierno aún no se pronunció oficialmente sobre esta nueva terminología. Pero el silencio político y mediático inquieta. Algunos analistas advierten que este “cambio de nombre” es solo una táctica para legitimar el proyecto del corredor extraterritorial, al que Armenia se niega por razones de soberanía. Otros sostienen que Bakú intenta crear una apariencia de integración regional para atraer apoyo internacional, sobre todo en un contexto de tensiones con Irán y desacuerdos con Rusia.
“¿Estamos ante un proyecto de infraestructura regional o ante una trampa geopolítica cuidadosamente disfrazada?”, se pregunta el politólogo Ruben Mehrabyan. Lo cierto es que Turquía, Irán y Rusia no han desmentido ni confirmado su implicación en negociaciones sobre este corredor, aunque múltiples señales apuntan a un interés compartido en desbloquear rutas ferroviarias con beneficios económicos bilaterales.

Aliyev vuelve a jugar la carta del desarrollo para imponer una lógica de dominación. La propuesta del corredor transcaucásico podría convertirse en una herramienta para el comercio, pero también en un instrumento de chantaje político si no se define bajo reglas multilaterales claras.
Para Armenia, el dilema es estratégico: ceder a presiones externas para facilitar tránsito comercial a cambio de estabilidad regional, o mantener una posición firme que preserve la soberanía territorial. La historia reciente obliga a leer entre líneas. Un nuevo nombre no cambia el fondo del conflicto.






