
🇦🇲 Un reconocimiento histórico: El gran maestro Loris Tjeknavorian recibe oficialmente la ciudadanía de la República de Armenia. 🎼
El célebre compositor y director de orquesta Loris Tjeknavorian (Chknavoryan) ha obtenido oficialmente la ciudadanía de la República de Armenia. Con este acto administrativo y legal, se pone fin a una contradicción histórica que se extendió por décadas: a pesar de ser una de las figuras más influyentes del panorama artístico y patriótico del país, el músico no contaba con el estatus jurídico de ciudadano.
Nacido en la ciudad iraní de Borujerd, formado en los conservatorios y universidades de Viena, Salzburgo y Michigan, y con una trayectoria consolidada en escenarios de Londres y Nueva York, Tjeknavorian ligó su destino al de Armenia de manera definitiva a partir de 1989.
El compromiso del maestro con el país se consolidó en uno de los momentos más trágicos y determinantes de su historia reciente. Tras el devastador terremoto de Spitak y en pleno auge del movimiento de emancipación nacional, Tjeknavorian abandonó su proyección en los principales centros musicales de Occidente para sumarse activamente a la campaña del «Sí a la Independencia».
El compositor recuerda con emoción su rol en la construcción de la identidad de la naciente república:
«Mi padre me inculcó un espíritu patriótico y mi sueño era venir a Armenia. Aunque tuve una gran carrera en el extranjero, cuando ocurrió el terremoto, lo olvidé todo y regresé a mi patria. (…) Fue muy emotivo para mí, porque cuando sonó el himno, vi la bandera y el escudo de armas, y recordé que una vez luché por esos mismos símbolos en la Asamblea Nacional, presentándolos y defendiéndolos ante el pueblo. Y hoy, bajo esos mismos símbolos, juré lealtad a mi patria».

Para el director de orquesta, la identidad y la ciudadanía operaban como dos dimensiones paralelas. Mientras que el sentimiento de ser armenio constituía su esencia espiritual, la ciudadanía representaba la formalización de un vínculo estable y recíproco con el Estado moderno.
A lo largo de su vida, esta falta de documentación oficial le generó un profundo sentimiento de desarraigo geográfico y político, un aspecto que el propio maestro describió con crudeza:
“Crecí huérfano. Es increíble, nunca tuve una patria. Era armenio en Persia, persa en Armenia, extranjero en tierras extranjeras. Nunca comprendí lo que significaba tener una patria. No tenía una patria. Me sentía armenio, y cuando me fui de aquí, fue una gran pérdida para mí. Me sentí verdaderamente huérfano”.
La entrega del pasaporte armenio representa la culminación de un anhelo personal y consagra legalmente una pertenencia que Tjeknavorian ya había demostrado a través de sus composiciones, su dirección musical y su defensa de los valores nacionales.
Tras firmar su juramento de lealtad, el músico de renombre internacional expresó su profundo agradecimiento al Estado y concluyó con una emotiva reflexión sobre su nuevo estatus: “Hace una semana que siento que tengo un país. Y gracias”.






