
🏗️ Alerta constructora: El cierre judicial de Ararat Cement deja al sector sin producción local en pleno pico de obras de verano. 🧱 Riesgo logístico: Sin fábricas propias operando, Armenia depende del cemento de Irán, cuyas fronteras sufren tensiones militares. 🚛
La suspensión forzosa de las actividades de Ararat Cement, la única planta productora de cemento activa en Armenia, amenaza con desatar una crisis de desabastecimiento en el sector de la construcción en pleno pico de actividad estacional. Las oficinas y accesos de la factoría fueron precintados por las fuerzas del orden este 8 de julio de 2026, en el marco de una serie de investigaciones judiciales simultáneas contra el conglomerado del empresario detenido y líder del partido PAP, Gagik Tsarukyan.
La inactividad de la planta ha dejado a más de 1.000 empleados en situación de baja forzosa indefinida. El director general interino de la fábrica, Artyom Poghosyan, advirtió que el precintado del edificio administrativo y el área de contabilidad mantiene paralizada toda la gestión operativa de la empresa, lo que compromete directamente el pago de los salarios de la plantilla si la clausura se prolonga.
El director del Centro Interdisciplinario de la Universidad Estatal de Economía de Armenia (ASUE), Sos Khachikyan, señaló que la nula diversificación del mercado de cemento —tanto en producción interna como en canales de importación— representa un factor de alta peligrosidad para la estabilidad económica nacional. Dado que los proyectos de infraestructura y edificación civil se concentran en los meses de verano, cualquier ralentización en la cadena de suministros tendrá un impacto adverso inmediato.
Ante un desabastecimiento prolongado, la única alternativa para el mercado armenio sería recurrir a las importaciones; sin embargo, el país depende exclusivamente del cemento proveniente de Irán. Los recientes conflictos militares y las tensiones geopolíticas en territorio iraní amenazan con restringir y encarecer gravemente las rutas logísticas hacia el Cáucaso, limitando la capacidad de respuesta de las constructoras locales.

Ararat Cement, fundada en 1927, figura como el 82.º mayor contribuyente fiscal de Armenia, registrando aportes por cerca de 1.000 millones de drams solo en el primer trimestre de este año. La planta fue privatizada originalmente en el año 2002 por un monto de 200.000 dólares a favor de una firma belga, antes de pasar a manos del consorcio Multi Group, propiedad de Tsarukyan.
El primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, anunció formalmente el inicio del proceso para revertir dicha privatización, amparado en un dictamen de la Fiscalía General que declaró irregular la venta original del complejo industrial. Paralelamente, la Fiscalía interpuso una demanda ante el Tribunal Anticorrupción para anular la adjudicación irregular de 74,1 hectáreas de terrenos comunales realizada en 2009, remitiendo los antecedentes penales por presunto abuso de funciones públicas al Comité Anticorrupción.
Por su parte, el ministro de Administración Territorial e Infraestructura, David Khudatyan, rechazó de forma categórica que la intervención de la cementera responda a motivos políticos o coyunturas electorales. El funcionario argumentó que la recuperación de la fábrica se alinea con la política sostenida de restitución de bienes patrimoniales al Estado, citando como precedentes la recuperación de acciones de la planta minera de cobre y molibdeno de Zangezur (ZCMC) en 2021 y la nacionalización de la sociedad Redes Eléctricas de Armenia (ENA) efectuada en 2025.






