
El comercio entre China y Armenia creció 22,5% en un año y abre una nueva etapa de alianza estratégica. 2025 marca un giro clave en el Cáucaso Sur 🚀
El comercio entre China y Armenia dio un salto clave en 2025. En solo un año, el volumen de negocios bilateral aumentó 22,5%, una señal clara de que la relación económica entró en una nueva fase.
El dato lo confirmó el embajador chino en Ereván, Li Xinwei, durante una conversación con periodistas el 17 de diciembre, en un balance que combinó cifras, geopolítica y proyección estratégica.
Li Xinwei definió 2025 como un año “especial”. No solo por el crecimiento comercial, sino porque coincidió con su llegada como embajador extraordinario y plenipotenciario a Armenia.
“Para mí es un gran honor participar en el trabajo de elevar las relaciones entre nuestros países a un nuevo nivel”, afirmó el diplomático, al referirse a la firma del acuerdo que estableció una asociación estratégica entre Beijing y Ereván.

El mensaje apuntó a algo más profundo que el comercio. China busca consolidar presencia en el Cáucaso Sur, una región cada vez más relevante para rutas, energía y estabilidad regional.
Uno de los hitos centrales de 2025 fue la adhesión de Armenia al Banco Asiático de Inversión en Infraestructura, una institución clave impulsada por China.
Li Xinwei destacó este paso como “un gran evento” y aseguró que Beijing está dispuesto a apoyar activamente a Armenia dentro de este marco financiero.
“Creo que esto crea una base sólida para un mayor desarrollo de nuestras relaciones”, subrayó el embajador, dejando claro que la cooperación no se limitará al comercio tradicional.
El diplomático también apeló a una narrativa cultural. Señaló que China y Armenia son civilizaciones antiguas, con historias que se extienden por miles de años.
“En un mundo cambiante, ambos países luchan por el desarrollo”, afirmó. Según Li Xinwei, esa coincidencia explica por qué la cooperación bilateral empieza a traducirse en beneficios concretos para las sociedades de ambos países.
El mensaje final fue directo. China ve a Armenia como un socio estable, con potencial logístico y político, en una región atravesada por tensiones y reconfiguraciones.
El crecimiento del 22,5% no es solo un dato económico. Marca un alineamiento progresivo entre Ereván y Beijing, en un contexto donde Armenia diversifica sus alianzas más allá de sus socios tradicionales.
La relación con China ya no es simbólica. Empieza a sentirse en cifras, bancos y acuerdos estratégicos.






